El sur de Salta todavía huele a albahaca. Tras dos jornadas de una intensidad arrolladora, la Chaya Rosarina 2026 cerró sus puertas confirmando que no es solo un festival, sino un fenómeno cultural que desborda fronteras. Durante el domingo 15 y el lunes 16 de febrero, el Complejo Deportivo Municipal se transformó en un mar de gente que, desde tempranas horas, hizo fila para ser parte de la celebración más esperada del año.
La primera noche, el domingo 15, estuvo marcada por la diversidad de géneros. El Chaqueño Palavecino puso la cuota de tradición folclórica que el público salteño exige, mientras que el cierre a puro cuarteto con La Konga hizo estallar el predio. La grilla se completó con figuras como Daniel Agostini y Los Bybys, quienes aportaron la nostalgia y el ritmo tropical a una jornada que terminó bien entrada la madrugada.

El lunes 16, la energía no decayó. Con un público que parecía no conocer el cansancio, Sergio Galleguillo —el embajador indiscutido de la chaya— desató la locura colectiva. La presencia de Eugenia Quevedo y la LBC fue otro de los puntos altos, demostrando el arrastre que el cuarteto cordobés tiene en la región.

La respuesta del público fue unánime. En redes sociales y medios locales, los asistentes destacaron la organización y el ambiente festivo.
“Es impresionante ver cómo creció este festival. Vinimos desde Tucumán y nos encontramos con una seguridad impecable y un sonido de primer nivel. Ver a Galleguillo acá es una experiencia religiosa”, comentó un usuario en Facebook durante la transmisión en vivo del evento.
Por su parte, los emprendedores locales también celebraron el impacto económico. “El predio estuvo lleno bote a bote, de norte a sur. Para nosotros, que el municipio nos dé este espacio sin cobrarnos el piso es un alivio enorme y una ayuda para nuestras familias”, expresó una puestera de gastronomía regional.
Sin embargo, no todo fue sencillo. Algunos asistentes mencionaron en redes la rigurosidad de los controles de seguridad: “Estuvimos casi 20 minutos para entrar por la revisión estricta, pero una vez adentro se entiende: la idea es que sea una fiesta para la familia y así fue, sin incidentes”, señaló un joven rosarino.
Impacto económico y regional
El intendente Kuldeep Singh destacó que la Chaya Rosarina es “identidad y trabajo”. El evento no solo atrajo a salteños, sino que la fuerte campaña de promoción en provincias vecinas dio sus frutos, con una presencia masiva de turistas tucumanos y santiagueños que agotaron la capacidad hotelera de la zona.
El Vocero






