El interventor de Aguas Blancas advirtió en FM Profesional que el principal vector de ingreso del virus es el movimiento de personas desde Bolivia. La definición final depende de Nación.
El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, encendió la alarma por la situación del dengue en la frontera norte y sostuvo que debería evaluarse un cierre preventivo del paso internacional para frenar posibles contagios.
El funcionario advirtió que existe una subestimación del riesgo por parte de la población. “La gente no toma magnitud… nos olvidamos de lo peligroso que es”, afirmó, y explicó que los cuadros pueden agravarse cuando una persona contrae distintos serotipos del virus.
Zigarán señaló que, mientras del lado argentino los casos se mantienen controlados, en la ciudad boliviana de Bermejo la situación está “desatada”, con circulación de dengue y chikungunya. En ese marco, remarcó que el problema no es el desplazamiento del mosquito sino el tránsito de personas.

“El circuito es: vos vas a comprar, te pica el mosquito infectado, volvés a Argentina y te llevas el virus”, explicó. Según detalló, tras unos días la persona infectada puede convertirse en fuente de contagio para mosquitos locales, lo que multiplica la transmisión.
En ese contexto, el interventor sostuvo que sería conveniente cerrar la frontera al menos por una semana. La propuesta ya fue transmitida al ministro de Salud provincial, Federico Mangione, quien —según indicó— es quien debe gestionar la medida ante las autoridades nacionales.
“Es preferible perder una semana de movimiento económico y no estar internado un mes”, sostuvo Zigarán.
De todos modos, aclaró que la decisión no depende del municipio y requiere coordinación bilateral con Bolivia. También advirtió sobre la limitada capacidad sanitaria local: el centro de salud de Aguas Blancas cuenta con apenas 12 camas.
Por otra parte, el funcionario cuestionó la eficacia de la fumigación masiva. Citando a la epidemióloga Carolina Campos, indicó que el mosquito habría desarrollado resistencia a los insecticidas aprobados, por lo que el impacto sería más “psicológico que efectivo”.
Finalmente, Zigarán insistió en la importancia de sostener el trabajo preventivo conjunto en la frontera, algo que —según dijo— se debilitó tras el cambio de autoridades del lado boliviano.






