La atención médica del Hospital Materno Infantil otra vez cuestionada

0
60

EL drama de una madre y su hija adolescente hace visible la falta de compromiso en el trabajo de parte de los profesionales de la salud.

Cada médico comienza su jornada comprometido a prestar la mejor atención posible, a menudo sorteando presiones únicas, como una gran carga de trabajo, cargas administrativas y un apoyo limitado. Cierto grado de estrés es inevitable, pero las presiones modernas del trabajo crean un conjunto único de retos.

Los problemas de personal, la falta de apoyo institucional y el exceso de trabajo administrativo están llevando a los trabajadores sanitarios al límite. La combinación de estos factores explica por qué el agotamiento es una preocupación tan generalizada en el sector médico. Un personal con exceso de trabajo y abrumado no es capaz de prestar una atención óptima a sus pacientes.

El compromiso médico, implica que se sientan capacitados, valorados y motivados en sus funciones. Esto Incluye una participación significativa en las decisiones clínicas y organizativas, con un liderazgo que apoye una visión compartida que permita a los médicos prestar la mejor atención posible.

Las falencias en el sistema de salud están a la vista en la provincia y una Mamá con su hija, aun siguiendo un protocolo de derivación no pudo obtener la atención que necesitaba.

Desde Anta la comunicadora Marina Torres hizo visible el descargo junto a imágenes del momento de tensión y angustia que tuvieron que vivir esta madre y su hija en la capital salteña.

“Hola buenas noche disculpe la molestia, me llamo Guadalupe López soy de Las Lajitas, hoy me derivaron con mi hija para Salta para el hospital Materno Infantil porque tuvo 3 ataques de epilepsia muy seguidos en el mes y era mucho esperar hasta el turno que tiene para el 21 de mayo. Por esa razón me derivaron, ya que presentaba vómitos, mucho dolor de cabeza y desorientación, y aún sigue con mucho mareo y dolor de cabeza.

“Así como llego a la guardia del Materno Infantil me cerraron las puertas. Un médico identificado como Darío Navarro me atendió de muy mala manera desde un principio.

Dijo que solo podía llamar a la neuróloga Gabriela del Turco que estaba de guardia pasiva, y que está por teléfono le dijo que le aumente la dosis, sin ser atendida. Le dieron el alta sin revisarla y me mandaron de regreso, así como estaba mareada y con pérdida de conocimiento”.

3877 40-8584 María López madre de la niña