La empresa inició el concurso preventivo de acreedores. El proceso judicial impacta en la economía regional y deja en vilo a quienes dependen de la planta productiva de Trenel.
Una nueva instancia judicial sacude la estructura de Frigorífico General Pico, empresa emblemática de la industria cárnica argentina. Tras el fracaso en las negociaciones para la venta y una deuda millonaria, la firma comunicó el inicio de un concurso preventivo de acreedores, lo que genera inquietud entre los más de 250 empleados que aún permanecen en la plantilla tras 194 desvinculaciones.

Trabajadores de la planta de Trenel esperan definiciones tras la apertura del concurso preventivo de acreedores
El comunicado oficial, firmado por Ernesto Lowenstein y Alan Lowenstein, detalla el estado crítico de la compañía y responsabiliza a un grupo financiero, accionista y acreedor, por obstruir alternativas que podrían haber evitado la instancia judicial. “Las tratativas llevadas adelante con el grupo europeo, no lograron avanzar hacia un acuerdo”, señala el texto. El mensaje apunta directamente a la actuación de ese grupo, al que acusa de haber bloqueado propuestas y priorizado “el recupero de su crédito y contrariando el interés social”.
Según el documento, la firma recibió distintas propuestas para la explotación a largo plazo de la planta, incluso una alternativa cercana a los 40 millones de dólares bajo un esquema de leasing a ocho años. También existieron ofertas de resolución inmediata al contado. Ninguna de estas alternativas prosperó porque “ninguna de estas fue aceptada por dicho grupo, que tampoco presentó propuestas superadoras, lo que fue limitando las posibilidades de alcanzar una solución sin intervención judicial”.






