Una drástica disminución del caudal del río Iguazú permitió a equipos de limpieza desplegar un operativo en el lecho fluvial. Por qué estaban ahí
El descenso repentino del caudal del río Iguazú hace semanas permitió a los equipos que trabajan en el Parque Nacional Iguazú llevar a cabo un operativo especial de limpieza en el fondo donde caen las icónicas cataratas. Y allí descubrieron un impactante “tesoro”.

La inspección, posible debido a que el flujo bajó a unos 500 mil litros por segundo, muy por debajo del promedio habitual de 1,5 millones, reveló una gran acumulación de monedas arrojadas por turistas.
Durante la limpieza, personal que presta tareas en la reserva natural encontró más de 400 kg de monedas. Esta acumulación se atribuye a la costumbre de los visitantes de lanzar monedas al agua como ritual de buena suerte, pese a la prohibición vigente.

Varios reales brasileños encontrados en el lecho fluvial
Según informaron responsables del operativo, los metales presentes en las monedas se oxidan y liberan sustancias que alteran la calidad del agua, mientras que especies acuáticas pueden ingerir estos objetos, confundiéndolos con alimento.
Además de las monedas, los equipos retiraron botellas, tapas, plásticos, pilas y dispositivos electrónicos. Esta presión constante de residuos genera impactos negativos en el ecosistema del Parque Nacional Iguazú, un área protegida y reconocida internacionalmente.







