
El fisicoculturista e influencer brasileño Gabriel Ganley fue encontrado muerto en su departamento de San Pablo después de varios días sin contacto con familiares y amigos. El joven de 22 años se preparaba para competir en un torneo previsto para julio.
Según informó el medio brasileño G1, la causa de muerte habría sido una miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad cardíaca que provoca un engrosamiento anormal del músculo del corazón y que puede agravarse por el uso de esteroides anabólicos.
En sus redes sociales, Gabriel había reconocido públicamente el consumo de hormonas. La enfermedad genera que el músculo cardíaco se vuelva más rígido, dificultando tanto el bombeo de sangre como la relajación del órgano.
De acuerdo con el informe policial al que accedió TV Globo, un amigo de Ganley decidió ir hasta el departamento luego de que familiares del joven manifestaran preocupación por no poder comunicarse con él desde la noche del jueves.
Al llegar al edificio, el personal del condominio le informó que el fisicoculturista seguía dentro del apartamento. Como las luces estaban encendidas pero nadie respondía llamados ni mensajes, el amigo derribó la puerta con ayuda de empleados del lugar.
Gabriel fue encontrado muerto en la cocina, tendido boca abajo. El informe policial señaló que la cara del joven estaba enrojecida y presentaba sangre, aunque no había señales aparentes de violencia dentro de la casa.
Tras el hallazgo, el amigo llamó a la Policía Militar a través del 190. El caso quedó registrado en el Distrito Policial 42 (Parque São Lucas) como una muerte sospechosa, inicialmente tratada como una muerte súbita sin causa aparente.
Peritos forenses se acercaron al lugar y secuestraron varios medicamentos encontrados en el departamento, entre ellos posibles esteroides anabólicos, según consta en el expediente policial. Además, las autoridades señalaron que el departamento estaba limpio y ordenado, sin indicios de forcejeo ni de un delito.
En su declaración, el amigo aseguró que conocía a Gabriel desde hacía aproximadamente cuatro años y que trabajaban juntos. También contó que la última vez que se habían visto fue el jueves por la noche, durante menos de media hora, en un gimnasio del barrio de Mooca.






