Así lo aseguró la mujer de 45 años que se encontraba con él ayer a la tarde, en el momento en que Quinteros (58) falleció.
Conmoción en la comunidad de La Banda generó el súbito fallecimiento de Daniel Oscar Quinteros, de 58 años, quien se había hecho famoso por ser el propietario e impulsor del colosal monumento de cemento de trece metros de altura que se erige en honor a San La Muerte, en la localidad de La Bajada.
Por causas que se investigan, su muerte ocurrió este pasado martes alrededor de las 19:30 horas en una vivienda del B° 25 de Mayo, bajo la jurisdicción de la Comisaría Comunitaria Nº 56.

Quinteros se encontraba en el inmueble en compañía de una mujer de 45 años. Según el relato que la dama ofreció a las autoridades policiales, el devoto sufrió una descompensación cardíaca fulminante justo en los precisos momentos en que ambos mantenían relaciones.
La cita romántica mutó de inmediato en emergencia; lamentablemente, el personal de salud solo pudo constatar que el hombre ya había dejado de existir. Ante este escenario, la fiscal Ximena Jerez caratuló las actuaciones como información sumaria tendiente a establecer causales de muerte y ordenó a los peritos de Criminalística constatar si el deceso se debió a un colapso cardíaco, a algo que consumió o a algún factor externo.
La noticia causó un hondo impacto en el mundillo del sincretismo religioso local, donde Quinteros llevaba casi cuatro décadas rindiéndole pleitesía al santo de la guadaña tras adjudicarle la curación milagrosa de un sobrino.
Su predio a la vera de la Ruta 1 se había vuelto un fenómeno viral debido a la imponente estatua diseñada por el artista plástico Miguel Ángel Nazar. Aunque el hombre siempre aclaraba públicamente, para aventar prejuicios, que en sus dominios “no se derramaba sangre ni se sacrificaban animales” y hacía convivir al santo popular pacíficamente con imágenes del Gauchito Gil y de Mama Antula, el destino lo obligó a rendir cuentas ante su propia devoción en pleno idilio terrenal.







