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Bajo el imperio del miedo: irrumpió en la casa de su expareja, agredió a la policía y fue condenado

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Un brutal caso de violencia machista sacudió la tranquilidad vecinal tras la irrupción de un agresor que, fuera de sí, atacó a su expareja mientras dormía e intentó estrangularla. Ni la presencia de una consigna policial logró frenar la escalada: al día siguiente regresó, atacó a los uniformados y se dio a la fuga antes de terminar cercado por la Justicia.

La incursión nocturna y la furia desatada

La secuencia de terror comenzó en la madrugada del pasado 30 de julio. Aprovechando el estado de indefensión de la víctima, el acusado vulneró el acceso de la vivienda e ingresó sin autorización mientras la mujer dormía. Sin mediar palabra, desató una lluvia de golpes de puño y puntapiés contra la joven para luego intentar asfixiarla fijando sus manos en el cuello.

Durante el ataque, el agresor también provocó serios destrozos en la propiedad, dejando inhabilitados dos calefones. La ferocidad del episodio solo se detuvo gracias al alerta oportuno de los vecinos, quienes intervinieron al escuchar los gritos de auxilio y dieron aviso inmediato al Sistema de Emergencias 911.

Desafío a la autoridad y fuga por las rejas

Pese a que la víctima decidió no formular la denuncia formal, el Ministerio Público Fiscal impulsó las actuaciones de oficio ante la gravedad institucional y humana del hecho. Para resguardar la integridad de la mujer, se dispuso una consigna policial fija en el inmueble.

Sin embargo, el dispositivo de seguridad no amedrentó al sospechoso. Transcurridas 24 horas del primer ataque, el hombre volvió a irrumpir en la propiedad.

Enfrentó al personal policial apostado en la custodia, destruyó el teléfono celular de un efectivo durante el enfrentamiento físico y escapó del lugar trepando una reja perimetral ante la mirada del personal actuante.

El peso de la prueba y la condena final

La investigación quedó a cargo del fiscal penal de Violencia Familiar y de Género 2, Federico Gabriel Portal, quien sostuvo la acusación con un sólido plexo probatorio reunido en la Investigación Penal Preparatoria (IPP): testimoniales, actas de inspección ocular, secuencias fotográficas de las lesiones y destrozos, e historias clínicas y certificados médicos que corroboraron la mecánica del hecho.

Ante el contundente cuadro de evidencia presentado en la audiencia de formalización, el acusado optó por admitir de manera cabal su responsabilidad penal. Las partes arribaron a un juicio abreviado que fue homologado por el juez Ignacio Colombo.

El magistrado condenó al imputado a la pena de siete meses de prisión de ejecución condicional e imposición de reglas de conducta estricta, hallándolo autor penalmente responsable de violación de domicilio (dos hechos); daños (dos hechos); lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género y atentado y resistencia a la autoridad.