Ocurrió en Aguas Blancas. El efectivo de 46 años interceptó a una comerciante boliviana bajo el pretexto de un control de rutina. Tras la alerta de la víctima a una patrulla, el policía fue cercado y descubierto.
El frío metal de las esposas apretando las muñecas de quien debía portar la placa con honor. La franja fronteriza, epicentro habitual de controles e inspecciones, se transformó en el escenario de una indignante traición a la confianza pública cuando un efectivo policial en actividad terminó detenido, acusado de asaltar a quien debía proteger.
El grave episodio derivó en la inmediata actuación de la Fiscalía Penal 3 de Orán, a cargo de la fiscal interina María Soledad Filtrín Cuezzo, quien solicitó la detención formal del agente de 46 años bajo la imputación provisional de hurto agravado por ser cometido por un miembro de la fuerza policial.
Falso control y manos en el equipaje
La secuencia comenzó durante la mañana del jueves en una playa de estacionamiento de la localidad fronteriza de Aguas Blancas. Una ciudadana boliviana, acompañada por su hermano, aguardaba un remis para trasladarse hacia la ciudad de Orán llevando consigo sus ahorros.
De pronto, un uniformado se aproximó a la pareja con tono de autoridad. Tras solicitarles documentos y realizarles una serie de preguntas de rutina, le ordenó a la mujer abrir su mochila para una supuesta requisa de control. El agente metió las manos entre las pertenencias, dio por finalizada la inspección y se alejó a paso firme.
La víctima no tardó en revisar su equipaje e identificó la peor pesadilla: le faltaba un fajón de dos millones de pesos.
Alerta inmediata y el hallazgo del botín
Desesperada pero decidida, la mujer corrió hacia una camarada de la misma fuerza que patrullaba la zona a pie y denunció la maniobra del uniformado.
El operativo de búsqueda dentro del predio fue inmediato. Tras interceptar al sospechoso a pocos metros del lugar, se procedió a realizarle una requisa de emergencia ante testigos. El resultado fue abrumador: en uno de sus bolsillos ocultaba los dos millones de pesos pertenecientes a la damnificada.
Intervención del CIF y arresto
Ante la gravedad institucional de que el imputado pertenezca a la Policía de la Provincia, la fiscal Filtrín Cuezzo ordenó la participación exclusiva de la Unidad Especial de Investigación del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) para realizar las pericias y resguardar la cadena de custodia.
El policía de 46 años fue trasladado a la celda de la comisaría, donde permanece alojado tras la detención dispuesta por el Juzgado de Garantías en turno, a la espera de ser imputado formalmente en sede judicial.







