Estaba bajo arresto domiciliario por tentativa de femicidio. En un brote de furia rompió el dispositivo de monitoreo y escapó, pero fue acorralado y detenido por la Policía en la zona este capitalina.
El crujido del plástico destruido y la señal de alarma que se encendió en las pantallas de monitoreo marcaron el inicio de una persecución contra el tiempo. Un hombre de 25 años, acusado de intentar asesinar a su expareja, rompió el beneficio de la prisión domiciliaria de la forma más violenta: destrozó su tobillera electrónica, amenazó a su propia familia y se dio a la fuga en las sombras de la capital salteña.
Sin embargo, el raid de impunidad duró poco. Tras un operativo de rastrillaje desplegado por la Policía de la Provincia, el evadido fue capturado en la zona este de la ciudad y trasladado de inmediato a celdas policiales.
Furia en el domicilio y alerta al 911
El imputado ya arrastraba una pesada causa judicial: se encontraba procesado por tentativa de homicidio doblemente calificado por la relación de pareja y por mediar violencia de género, tras un feroz ataque contra la mujer con la que mantenía un vínculo sentimental y sobre quien ya pesaban antecedentes de violencia previa.
Pese a la gravedad del hecho, la Justicia le había otorgado la prisión domiciliaria con control mediante dispositivo electrónico bajo la caución personal de su madre. La frágil calma se rompió días atrás cuando el sujeto tornó su conducta sumamente agresiva dentro del inmueble, destruyó el rastreador de rastreo satelital y se esfumó. Fue su propia madre quien, desesperada ante el peligro, llamó al Sistema de Emergencias 911 para denunciar la evasión.
Tras su recaptura, la fiscal penal de la Unidad de Femicidios, Maria Sodero Calvet formalizó la investigación penal preparatoria imputándolo por los delitos de evasión y amenazas en concurso real.
Durante la audiencia de control de legalidad, la jueza de garantías del Distrito Centro, Paola Marocco, dio lugar a la solicitud de la fiscalía y ordenó la prisión preventiva del agresor. Para la decisión judicial pesaron no solo sus antecedentes delictivos y la peligrosidad del hecho, sino también el inminente riesgo de fuga y el peligro latente para la vida de la víctima.







