viernes, agosto 14, 2026
Inicio Noticias Silencio en la “industria sin chimeneas”: el turismo salteño apaga sus motores...

Silencio en la “industria sin chimeneas”: el turismo salteño apaga sus motores y pierde el rumbo

0
48

Con el fantasma de persianas metálicas a punto de caer y más de 50 mil familias atrapadas en la incertidumbre, el dirigente y exfuncionario Juan Lucero encendió una alarma urgente: la articulación entre el Estado y el sector privado se congeló en el momento más crítico.

La grieta en el motor del norte

Aquellos salones colmados de visitantes, la postal del bullicio en las peñas y la gastronomía vibrante parecen tambalearse en el aire. Para Juan Lucero —referente con tres décadas en el sector y ex subsecretario de Turismo— la baja del consumo es apenas la punta del iceberg. El diagnóstico es implacable: el turismo de Salta perdió el timón.

Juan Lucero

De las tormentas del pasado a un freno inédito

El sector sabe de tempestades: sobrevivió a la epidemia del cólera, al estallido del 2001, a la gripe A y al paralizante confinamiento de la pandemia. Sin embargo, en cada una de esas crisis existió una red de contención que hoy parece haberse deshecho.

“Las políticas público-privadas que llevaron a Salta a lo más alto hoy simplemente no están funcionando”, advirtió Lucero. Para el dirigente, no basta con desempolvar las fórmulas de ayer: las formas de viajar cambiaron y la pasividad actual solo acelera la caída.

El pulso de los negocios y la sombra sobre el empleo

En el paisaje cotidiano de agencias, hoteles y restaurantes se respira un clima sofocante de resistencia. Los números no mienten:

50.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la provincia penden de un hilo.

Cientos de pymes y prestadores operan al límite de sus reservas, ahogados por costos fijos sin margen de maniobra.

Una mesa de emergencia antes del colapso

Más que señalar responsables, Lucero insta a un diálogo de rescate inmediato entre las autoridades estatales y los representantes del sector privado. El objetivo prioritario no es una recuperación mágica, sino amortiguar el golpe y evitar el cierre definitivo de empresas salteñas.

“Lo que perdimos no lo vamos a recuperar rápido, pero sí podemos evitar perder mucho más”, concluyó, apelando al espíritu de cooperación que alguna vez convirtió a Salta en el orgullo del turismo nacional.