El río Juramento no avisa; su rugido suele llegar antes que la corriente. Frente a la amenaza latente de un caudal desbordado que amenaza con golpear los sectores más vulnerables, la Municipalidad de El Galpón emprendió una carrera contra el reloj para blindar la margen derecha del cauce y resguardar la vida, la producción y la tierra.
Un blindaje coordinado en la cuenca
En las oficinas administrativas de Inversora Juramento, el aire se sintió denso, atravesado por la urgencia de la planificación. Convocada por Gabriela Schleidt, presidenta del Consorcio de Usuarios Regantes El Tunal, la mesa de trabajo reunió a referentes clave de la región:
Representación municipal: Leonardo Moya, secretario de Finanzas e Infraestructura de El Galpón, junto a Víctor Correa, en representación del intendente Federico Sacca.
Autoridades provinciales y vecinales: El subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia, Ing. Mauricio Romero Leal, y el intendente de El Quebrachal, Rolando Rojas.
El vicepresidente del Consorcio, Antonio Romero; el secretario, Ing. Ballestrelli; el asesor técnico, Ing. Victorio Beltrame; y el Ing. Brinder por parte de Inversora Juramento.
Terreno, mapas y la batalla contra la corriente
Las miradas convergieron en la cartografía de la cuenca, evaluando los puntos ciegos donde el agua suele ganar terreno. Como primer paso operativo, un equipo técnico de Recursos Hídricos desplegará una inspección in situ sobre los parajes catalogados de alta vulnerabilidad para evaluar la resistencia del suelo y fijar contenciones.
Desde el Ejecutivo galponense, la directiva es clara: movilizar la logística municipal para formalizar un convenio de cooperación con el Consorcio de Regantes. Entre la prevención estratégica y la fuerza del territorio, la región busca frenar el golpe del agua antes de que sea demasiado tarde.







