Las luces del Teatro Ópera parpadearon con una tensión casi palpable. En el aire se respiraba la mística de las grandes citas, esa atmósfera cargada de murmullos, nerviosismo y expectativas donde cada segundo pesaba. La gran final de Es mi sueño, el ciclo conducido por Guido Kaczka, llegó a su desenlace en una jornada memorable que reunió a los grandes protagonistas del certamen y desplegó una puesta en escena a la altura de las circunstancias.
Del quincho familiar al escenario mayor
Con tan solo 11 años, la salteña Margarita Ponce se consolidó como la gran revelación del programa. Su historia comenzó lejos de las reflectores, entre paredes familiares y el calor del quincho de su tío, donde entonó sus primeras notas. Aquella pasión artesanal que germinó en su Salta natal terminó conquistando el corazón de los espectadores, guiándola paso a paso en un recorrido de crecimiento, disciplina y talento desbordante.
La sentencia popular: un final de infarto
En una definición donde cada voto resultaba crucial para torcer el destino, la voluntad de la audiencia fue contundente:
Con el 32,09% de los votos, el público la eligió como la consagrada de la noche.
Tras el anuncio oficial, se confirmó el histórico premio de 100 millones de pesos.
Entre aplausos ensordecedores y lágrimas de alivio, la pequeña artista celebró el reconocimiento consagratorio que transformó su anhelo en realidad.



