El terror paralizó por un momento el entorno pacífico de una escuela privada. Un adolescente ingresó al establecimiento con una escopeta en la mano y la exhibió ante niños de apenas siete años. Aunque la Policía secuestró el arma y la Justicia impuso custodia en el lugar, la indignación y la falta de respuestas oficiales tienen a los padres en pie de guerra.
La reconstrucción de la amenaza
Lo que debía ser una jornada lectiva habitual se transformó en una pesadilla durante la tarde del martes. En las instalaciones del Centro Educativo La Huerta, un adolescente logró burlar los ingresos, caminó por los pasillos con un arma de fuego en la mano e irrumpió en un aula de nivel primario, amedrentando a los alumnos de segundo grado.
El tenso episodio quedó registrado en un video que comenzó a circular con fuerza entre la comunidad educativa:
Las imágenes muestran al joven desplazándose por el predio portando la escopeta con total impunidad.
El menor exhibió la pistola frente a los niños del curso antes de darse a la fuga.
Tras la alerta de los padres y la intervención policial, las fuerzas de seguridad lograron localizar al sospechoso horas más tarde y secuestrar el elemento intimidante.
Quién es el acusado y los antecedentes
Con el correr de las horas trascendió la identidad operativa del agresor: se trata de un exalumno del nivel secundario de la misma institución, quien había cursado allí hasta junio de este año antes de pedir el pase a un colegio público.
El perfil del adolescente ya venía acompañado de alertas previas:
Se encontraba bajo la modalidad de educación domiciliaria debido a severos problemas emocionales.
Dichos cuadros psicológicos derivaron de un ataque físico previo fuera del colegio, donde resultó herido por otra menor que cursa bajo el mismo régimen escolar.
Custodia judicial y la rebelión de los padres
Ante la gravedad de los hechos, el Juzgado de Menores tomó intervención directa y dispuso guardia y custodia policial preventiva tanto en el Centro Educativo La Huerta como en un colegio secundario ubicado a menos de cien metros.
Sin embargo, la falta de un comunicado oficial por parte de la directiva o de las autoridades locales encendió la bronca de las familias:
“Nadie nos explicó cómo un chico armado pudo caminar como si nada por la escuela hasta llegar al aula de los más chicos”, recriminaron los tutores.
Ante el silencio institucional, los padres se autoconvocaron para este miércoles al mediodía, previo al ingreso del turno tarde, para exigir explicaciones urgentes sobre los fallos de seguridad y reclamar garantías reales para la integridad de sus hijos.



