La fría madruga del pasado domingo 17 de agosto, cerca de las 5:10, el silencio en las inmediaciones del control de SAETA, sobre la avenida San Martín y el río Wierna, se rompió violentamente. En el lugar, la unidad del corredor 6C aún permanecía estacionada, fuera de servicio y a la espera de iniciar su recorrido diario.
Dos hombres irrumpieron en el control e intentaron abordar el coche de manera intempestiva. Al recibir la indicación del chofer de aguardar pacientemente en la parada, la negativa desató un estallido de violencia.
Jesús Atilio Mamani arremetió contra el trabajador del volante y le asestó una puñalada en la mano derecha.
Edgar Román Cruz Gutiérrez tomó un cascote de gran tamaño y lo estrelló con furia contra el parabrisas, haciéndolo trizas.
Tras la agresión y los estragos, ambos vándalos intentaron darse a la fuga, pero fueron rápidamente acorralados y demorados por la fuerza policial.
La Unidad de Flagrancia, bajo la dirección de la fiscal penal Carolina Mateo Bellini y con la representación del auxiliar fiscal Carlos Saravia, formalizó la investigación tras la denuncia radicada en la Comisaría 15 de Vaqueros.
El conjunto de pruebas presentado —testimonios clave, registros fotográficos de los destrozos, croquis de la escena y el informe del médico legista— resultó contundente. Ante la evidencia, el juez del distrito Centro, Martín Pérez, homologó el acuerdo de juicio abreviado previa confesión de los imputados y dictó sentencia firme:
Jesús Atilio Mamani fue condenado a dos meses de prisión de ejecución efectiva como autor del delito de lesiones leves, mientras que Edgar Román Cruz Gutiérrez recibió una condena de tres meses de prisión de ejecución efectiva como autor del delito de daños.



