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La Catedral se viste de luz: el resplandor que vigila el despertar del Milagro

Hay un temblor invisible que empieza a recorrer los adoquines del centro salteño cuando septiembre asoma en el calendario. Es el crujido del fervor popular, la antesala de miles de pies descalzos y devociones añejas que avanzan desde los cerros y los valles. Pero esta vez, la penumbra de la noche guarda un secreto distinto: la Catedral Basílica ha encendido un nuevo fulgor para velar la espera.

En las vísperas del 15 de septiembre, el corazón de la fe salteña estrenó una atmósfera renovada. Una intervención lumínica de precisión quirúrgica viste ahora la imponente fachada del templo, devolviéndole su estampa protagónica en la postal nocturna de la ciudad.

El proyecto, ejecutado por la Municipalidad de Salta, enfrentó un desafío técnico de alta complejidad: tratándose de un Monumento Histórico Nacional, la orden era quirúrgica y taxativa: resaltar el valor arquitectónico sin clavar un solo clavo invasivo ni alterarle la piel al gigante de piedra y yeso.

Artesanos de las alturas

Cirugía en el cableado: Los equipos debieron realizar un relevamiento exhaustivo para retirar viejos artefactos obsoletos y deteriorados. Se instaló un sistema eléctrico completamente nuevo, dotado de tableros de control y cajas de paso normalizadas.

Maniobras a 40 metros: El despliegue requirió grúas y equipos de elevación de gran porte. A decenas de metros del suelo, los operarios trabajaron sobre cornisas y molduras para posicionar la nueva tecnología LED.

Tonalidad y calidez: La elección no fue al azar. Se combinaron proyectores LED de alta eficiencia con tonos cálidos y matrices ámbar, pensados para abrazar la identidad del edificio con una luz uniforme que no encandila, sino que realza.

A medida que caen las sombras sobre la plaza 9 de Julio, la Basílica no solo se ilumina; despierta. La luz cálida baña sus torres y relieves, convirtiendo al edificio en un faro para los miles de peregrinos que ya emprendieron su marcha. Cuando la gran procesión vuelva a convocar a la multitud, la Catedral no solo sostendrá la fe de un pueblo: brillará con la intensidad de una tradición que nunca se apaga.

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