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Una marea de fe llega a Salta: de dónde vienen los peregrinos que caminan cientos de kilómetros por el Milagro

Desde Santa Victoria Oeste, la Puna, Cachi, Metán, Cafayate y otros puntos de Salta, miles de fieles avanzan hacia la Catedral. Algunos recorren más de 500 kilómetros durante casi dos semanas para renovar su Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro.

Salta vive las horas más intensas del Milagro 2026. Por las rutas, quebradas, cerros y caminos de la provincia avanzan las columnas de peregrinos que, impulsados por la fe, dejan atrás el cansancio para llegar a la Catedral Basílica. La propia Arquidiócesis confirmó que este año llegarán peregrinaciones procedentes de distintos puntos de Salta y también de otras provincias.

Desde los lugares más alejados

Una de las columnas más extensas es la de Santa Victoria Oeste, en el extremo norte provincial. Sus peregrinos partieron el 1 de septiembre y recorren más de 500 kilómetros hasta la capital salteña, atravesando cerros, yungas y sectores de gran altura. La llegada está prevista para este domingo 13.

El grupo reúne a hombres y mujeres de distintas edades y suma también peregrinos que se incorporan durante el trayecto. El camino incluye incluso un tramo por territorio boliviano, antes de reencontrarse con otras columnas provenientes del norte salteño.

También se preparan para llegar a la Catedral los peregrinos de Cachi, que iniciaron su recorrido el 9 de septiembre y tienen previsto arribar este domingo al mediodía.

Desde Metán, otra de las tradicionales columnas partirá hacia la capital salteña para llegar el 14 de septiembre, mientras el cronograma oficial de la Catedral contempla peregrinaciones provenientes de numerosos puntos de la provincia y del país.

Un camino que se convierte en promesa

Cada columna lleva consigo una historia distinta: pedidos de salud, agradecimientos, promesas y recuerdos familiares. Hay quienes caminan descalzos, otros cargan imágenes, estandartes o pesadas mochilas. La mayoría enfrenta jornadas interminables, pocas horas de descanso y condiciones climáticas extremas.

Desde la Puna la zona de mayor altura, el frío, el viento y la falta de oxígeno convierten cada kilómetro en una prueba de resistencia. Sin embargo, el cansancio parece quedar relegado cuando los peregrinos entonan sus cantos y rezos mientras avanzan hacia Salta.

El encuentro esperado

El destino común es la Catedral Basílica de Salta, donde las columnas se concentran antes de la gran celebración del Milagro. Allí los peregrinos dejan atrás las heridas, el cansancio y las largas jornadas de marcha para encontrarse con las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro.

El lema de este año resume el espíritu de la movilización: “Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”.

Y cuando las columnas finalmente ingresan a la ciudad, después de cientos de kilómetros, la escena vuelve a repetirse: lágrimas, abrazos, cantos y familias enteras esperando el momento de cumplir una promesa que, para muchos, comenzó mucho antes de ponerse en camino.

No llegan solamente peregrinos. Llegan historias de toda Salta caminando hacia un mismo destino.

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