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El último adiós de un peregrino: detuvieron el cortejo en plena Ruta 68 y sus compañeros despidieron a Luis Colina entre aplausos y oraciones

Un silencio profundo, seguido de aplausos y oraciones, acompañó ayer el último adiós a Luis Colina, un histórico peregrino del Milagro cuyo fallecimiento conmocionó a toda la comunidad de San Carlos.

La escena ocurrió en Puente Morales, sobre la Ruta Nacional 68, cuando el cortejo que trasladaba los restos de Colina hacia su localidad natal se encontró con los peregrinos de San Carlos que avanzaban en su tradicional caminata hacia Salta.

Colina había fallecido en la ciudad de Salta luego de permanecer varios días internado en estado crítico. Sus restos eran trasladados de regreso a su tierra cuando el cortejo se detuvo en medio de la peregrinación.

Fue entonces cuando sus compañeros de tantos caminos se acercaron para despedirlo. Los peregrinos interrumpieron su marcha para rendir homenaje a quien durante años compartió con ellos la fe, el sacrificio y las largas jornadas de peregrinación.

Entre aplausos, oraciones y rostros cargados de emoción, sus compañeros protagonizaron una despedida que rápidamente se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de esta edición de la peregrinación.

Una vida marcada por la fe y los caminos

Luis Colina fue durante muchos años peregrino del Milagro y participó activamente de distintas peregrinaciones del Valle Calchaquí. Para sus vecinos y amigos, no era simplemente un integrante más de las caminatas: era un hombre tranquilo, solidario y profundamente comprometido con las actividades religiosas de su comunidad.

Su muerte generó un profundo dolor en San Carlos. Y en Puente Morales, quienes compartieron con él tantos kilómetros decidieron que no podían dejarlo pasar sin una última despedida.

El camino que tantas veces compartió con sus compañeros terminó convirtiéndose en el escenario de su último adiós.

La peregrinación continuó su marcha, pero durante unos minutos la Ruta 68 quedó marcada por una escena cargada de emoción: un grupo de peregrinos despidiendo entre lágrimas, aplausos y plegarias a uno de los suyos.

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