El combate contra el narcotráfico vuelve a quedar bajo la lupa en la frontera norte. El interventor de Adrián Zigarán llevó ante autoridades nacionales una propuesta para avanzar con una Ley de Derribo de aeronaves vinculadas al narcotráfico, al tiempo que lanzó una dura advertencia sobre el movimiento aéreo clandestino y la reducción de los controles en la zona de Aguas Blancas.
La iniciativa fue presentada junto a la diputada nacional Eliana Bruno ante el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Seguridad de la Nación, con el objetivo de establecer un marco legal que permita actuar frente a aeronaves sospechosas que ingresen al territorio argentino.
“Entran tres o cuatro avionetas por día”
Zigarán sostuvo que el tráfico aéreo constituye uno de los principales desafíos para el control de la frontera. Según afirmó, diariamente ingresarían tres o cuatro avionetas, cada una con una capacidad estimada de hasta 500 kilos de droga.
El proyecto contempla un protocolo progresivo de advertencia, identificación y seguimiento antes de una eventual intervención contra una aeronave que desobedezca las órdenes de las autoridades.

La propuesta, según explicó el funcionario, fue elaborada junto a Bruno pese a sus diferencias políticas. Ambos habrían coincidido en la necesidad de priorizar la seguridad fronteriza y la lucha contra el narcotráfico.
Drones y una nueva modalidad narco
La preocupación no se limita a las avionetas. Zigarán también puso el foco en el creciente uso de drones para el traslado de estupefacientes, una modalidad que, según señaló, permitiría a las organizaciones criminales sortear los controles terrestres.
El funcionario reclamó una respuesta tecnológica más rápida por parte del Estado y advirtió que las organizaciones narcocriminales modifican sus métodos con mayor velocidad que los organismos encargados de combatirlas.
“El narcotráfico evoluciona día a día”, planteó, al reclamar mayores herramientas de vigilancia, detección y seguimiento para las fuerzas de seguridad.
Críticas por el retroceso de los controles
El interventor de Aguas Blancas también cuestionó la actual estructura de vigilancia en la frontera y aseguró que hubo una reducción de los controles que se habían reforzado durante la implementación del Plan Güemes.
Según su descripción, sobre la Ruta Nacional 50 funcionaba el denominado Puesto 28, mientras que posteriormente se incorporaron efectivos de Prefectura en Aguas Blancas y otros cinco puntos de control de Policía Federal y Gendarmería.
“Hoy volvimos a tener un solo puesto de control, entonces hay un retroceso enorme”, afirmó.
El planteo coloca nuevamente a Aguas Blancas como uno de los puntos centrales de la discusión nacional sobre narcotráfico y seguridad fronteriza, con una propuesta que combina vigilancia aérea, tecnología, controles terrestres y un eventual mecanismo legal para interceptar aeronaves sospechosas.
Ahora, la iniciativa deberá avanzar por el ámbito legislativo y, en caso de formalizarse su ingreso al Congreso, quedar sujeta al análisis, debate y eventuales modificaciones de los legisladores.



