Un historial judicial reincidente La historia penal de la acusada sumó un nuevo capítulo en Colonia Santa Rosa. En 2025, la mujer había recibido una condena de cuatro años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Lejos de alinear su conducta, en marzo de 2026 volvió a quedar bajo el foco policial tras un allanamiento en una vivienda local donde se incautaron drogas. Este nuevo expediente derivó en una pena de cinco años de prisión efectiva.
El beneficio otorgado por la Justicia Pese a la severidad de la condena, la defensa técnica apeló al bienestar familiar: argumentó que tres menores dependían de manera exclusiva del cuidado materno. Con base en este pedido, el fuero judicial le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria. Sin embargo, cuando la medida estaba por ejecutarse, emergió otra orden de detención dictada por el Juzgado de Garantías N.º 1, en el marco de una causa paralela por lesiones y amenazas con armas, dejándola nuevamente bajo prisión preventiva.
De la libertad condicional a la rebeldía Tras una nueva intervención de su abogada defensora, la Justicia volvió a ceder y le extendió el arresto domiciliario para este segundo expediente. No obstante, el beneficio duró apenas unos días.
La encargada de vigilar el cumplimiento del arresto en el domicilio denunció formalmente que la imputada abandonó la vivienda de forma intempestiva para asistir al tradicional Festival de Orán y participar de diversas actividades sociales. Ante la flagrante violación de las pautas impuestas, los tribunales actuaron con celeridad: declararon a la mujer en estado de rebeldía, revocaron de inmediato el beneficio concedido y ordenaron su captura para que cumpla las condenas tras las rejas.



