Un hombre de 46 años fue condenado a siete años de prisión efectiva luego de ser hallado responsable de un grave episodio de abuso sexual cometido contra una pasajera a la que trasladaba en un remis.
La sentencia fue dictada por el juez Francisco Mascarello, quien homologó un acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre las partes. El acusado fue condenado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y rapto, en concurso real.
La fiscal penal interina de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS), Celina Morales Torino, representó al Ministerio Público Fiscal durante la audiencia.
Quedó sola con el conductor y perdió el conocimiento
La investigación se inició el 20 de septiembre de 2025, luego de la denuncia presentada por una mujer que aseguró haber sido víctima de abuso sexual durante un viaje en remis.
Según la reconstrucción realizada durante la investigación, aquella madrugada la mujer había concurrido a un local bailable y, al retirarse, abordó un remis junto con otras personas de su grupo.
A medida que avanzaba el recorrido, los demás pasajeros fueron descendiendo hasta que la mujer quedó sola con el conductor.
En determinado momento perdió el conocimiento.
Cuando recuperó la conciencia se encontraba en el asiento delantero, desorientada y con signos compatibles con haber sufrido un abuso sexual. Al pedir que la llevaran a su domicilio, el conductor habría tomado una zona de descampados.
Intentó escapar y terminó arrastrada
La situación tomó un giro dramático cuando la mujer advirtió la presencia de una empresa y de un efectivo policial. En ese momento, el vehículo redujo la velocidad y la víctima intentó descender.
Sin embargo, el conductor habría retomado la marcha de manera brusca, provocando que la mujer fuera arrastrada varios metros.
Tras el episodio, recibió asistencia policial y fue trasladada a un centro de salud.
Un efectivo logró observar y registrar la patente del vehículo, un dato clave que permitió avanzar con la identificación de su propietario y posteriormente determinar que el acusado alquilaba el automóvil para trabajar como remisero.
La prueba que cerró el círculo
Durante la investigación se incorporaron distintos elementos probatorios: informes médicos, registros de cámaras de seguridad, testimonios, inspecciones y pericias sobre el vehículo, además de evaluaciones psicológicas.
Uno de los elementos centrales surgió de una pericia genética realizada por el Servicio de Biología Molecular del Departamento Técnico del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).
El estudio determinó la presencia de material biológico del acusado en muestras recolectadas del cuerpo y de la ropa de la víctima.
Con el conjunto de las pruebas reunidas, la Fiscalía avanzó con la acusación y finalmente las partes arribaron a un acuerdo de juicio abreviado.
El juez Francisco Mascarello homologó el acuerdo y dictó la condena de siete años de prisión efectiva, que deberá cumplir el acusado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y rapto, todos en concurso real.



