El conductor perdió el control de una Peugeot Partner y terminó impactando contra una estructura en avenida Esquiú y pasaje Lucardi. Viajaba acompañado por otras tres personas. Según testigos, circulaba a gran velocidad; las dos mujeres escaparon después del choque y los dos hombres fueron demorados.
Un violento choque ocurrido durante la madrugada de este viernes volvió a poner en evidencia los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol en la ciudad de Orán. Un hombre domiciliado en barrio 200 Años protagonizó un siniestro vial al volante de una Peugeot Partner, perdió el control del vehículo y terminó estrellándose contra un tinglado en la intersección de avenida Esquiú y pasaje Lucardi.
El episodio generó un importante movimiento policial y de Seguridad Vial. Cuando los efectivos llegaron al lugar, sometieron al conductor a un test de alcoholemia que arrojó un resultado contundente: 2,38 gramos de alcohol por litro de sangre. Además, comprobaron que no tenía licencia de conducir.
Circulaba a gran velocidad y terminó contra una estructura
De acuerdo con el informe al que accedió NORTE YA, testigos indicaron que la Peugeot Partner circulaba a alta velocidad antes de que el conductor perdiera el control y se produjera el impacto.
En el vehículo viajaban cuatro personas: dos hombres y dos mujeres. Según las primeras observaciones, los ocupantes aparentaban encontrarse bajo los efectos del alcohol.
Tras la colisión, las dos mujeres abandonaron el lugar y se dieron a la fuga. Los dos hombres, en tanto, fueron demorados por el personal policial cuando también intentaban retirarse.
Alcoholemia positiva y sin habilitación
El resultado de 2,38 g/l registrado por el test constituye el dato más contundente del procedimiento. A esto se sumó la falta de licencia de conducir, dos circunstancias que quedaron incorporadas a las actuaciones.
La investigación deberá establecer las responsabilidades de los involucrados y determinar si hubo daños adicionales o personas lesionadas como consecuencia del impacto.
El episodio vuelve a encender la alarma sobre la conducción bajo los efectos del alcohol, una conducta que pone en peligro no solo a quien maneja, sino también a los acompañantes y a terceros.



