Las empresas prestatarias confirmaron que reducirán las frecuencias del transporte metropolitano ante la falta de fondos para afrontar la compra de combustible. La medida amenaza con generar mayores demoras y complicaciones para miles de pasajeros que utilizan diariamente el servicio.
El conflicto financiero entre las empresas prestatarias y SAETA tendrá desde este martes un impacto directo en el transporte público de pasajeros de Salta. Las operadoras confirmaron que reducirán las frecuencias de los colectivos debido a los atrasos en los pagos y a las dificultades para garantizar el abastecimiento de combustible.
La advertencia empresaria expone un escenario cada vez más delicado para el sistema metropolitano: sin recursos suficientes para cargar gasoil y afrontar los gastos indispensables de funcionamiento, las compañías sostienen que no pueden mantener la totalidad de las unidades en circulación.
La consecuencia inmediata será una menor cantidad de colectivos en las calles, con posibles demoras y mayores tiempos de espera en las paradas. El impacto podría sentirse especialmente en los horarios de mayor demanda, cuando miles de trabajadores, estudiantes y usuarios dependen del transporte para trasladarse hacia sus actividades.
Combustible, pagos y una cadena de obligaciones
Las prestatarias atribuyen la medida a la falta de pago de los servicios prestados por SAETA. Según el planteo del sector, la demora en la transferencia de los fondos compromete la posibilidad de cumplir con obligaciones básicas, entre ellas la compra de combustible, el mantenimiento de las unidades, la adquisición de repuestos y los compromisos con proveedores.
El problema no se limita al abastecimiento de gasoil. Las empresas advierten que la falta de liquidez también afecta su capacidad para sostener la estructura operativa necesaria para garantizar los recorridos.
La situación ya había generado reclamos públicos de las subconcesionarias, que denunciaron atrasos en los pagos y advirtieron sobre las consecuencias que podía tener la crisis financiera en la prestación del servicio.
Los usuarios, en medio del conflicto
La reducción de frecuencias trasladará el conflicto a las calles. Para los pasajeros, el escenario puede traducirse en colectivos más cargados, esperas prolongadas y dificultades para cumplir horarios laborales y educativos.
Por el momento, no se precisó públicamente cuántas unidades dejarán de circular, qué corredores tendrán los mayores recortes ni el porcentaje de reducción previsto. Tampoco se informó un cronograma detallado de las modificaciones.
La disputa vuelve a poner bajo la lupa el financiamiento del transporte metropolitano y la relación contractual entre SAETA y las empresas que tienen a su cargo la operación de los colectivos.
Mientras las prestatarias reclaman que se regularicen los pagos para poder sostener el servicio, los usuarios quedan expuestos a las consecuencias de una crisis que amenaza con profundizar las dificultades del transporte público en Salta.



