Un escándalo silencioso pero cada vez más comentado sacude a la Policía de Orán. Denuncias internas, testimonios reservados y versiones coincidentes apuntan contra un alto jefe de la División Motorizada, cuyo accionar estaría siendo cuestionado tanto dentro de la fuerza como fuera de ella.
De acuerdo a información que pudo acceder Informate Orán, una efectiva femenina habría sido trasladada de su lugar de trabajo luego de denunciar persecución y acoso, en una decisión que generó fuerte malestar y que muchos interpretan como una represalia. El traslado se habría concretado hacia la zona de 9 de Julio, sin mayores explicaciones formales.
Pero el dato que más ruido genera remite a un episodio ocurrido tiempo atrás, cuando el funcionario recién comenzaba a desempeñarse en Orán y aún no era plenamente identificado por el personal operativo.
Según el testimonio que circula entre efectivos, una noche se solicitó presencia policial por un desorden en un pasaje cercano a calle Uriburu, sector conocido por ser zona roja. Allí, un masculino que se desplazaba en un Peugeot 206 color verde oscuro habría protagonizado una violenta situación contra una mujer trans, luego de un conflicto originado tras un servicio sexual que, presuntamente, no quiso pagar.
Siempre según esta versión, el hombre intentó retirarse del lugar sin abonar lo acordado y, al ser increpado, habría agredido físicamente a la mujer trans y a otras personas presentes, lo que motivó la llegada de una patrulla motorizada. Sin embargo, el hecho no terminó allí: testigos aseguran que antes de irse, el agresor volvió a golpear a la mujer trans, incluso cuando el personal policial ya se encontraba en la zona.
Con el paso del tiempo, la mujer trans involucrada habría reconocido al mismo individuo en distintos operativos policiales, esta vez vestido con uniforme, lo que le permitió —según afirma— identificarlo como el actual jefe de la División Motorizada.
Si bien no existen hasta el momento confirmaciones oficiales ni comunicados públicos sobre investigaciones administrativas o judiciales, la acumulación de testimonios y situaciones denunciadas enciende las alarmas y plantea interrogantes inquietantes sobre el uso del poder, la protección interna y el trato hacia mujeres y diversidades dentro y fuera de la fuerza.






