La imagen del ministro de Desarrollo Social, Mario Mimessi con bolsones en el hombro en medio del agua es casi un símbolo de la política en crisis. No hace falta ni nombrar el caso para entender lo que comunica.
No es solo ayuda: es escena. El agua, el barro y el bolsón funcionan como escenografía. El mensaje no es “llegó la asistencia”, sino “mírenme ayudando”.
En lugar de mostrar un sistema que funciona (logística, prevención, equipos), se muestra al ministro poniendo el cuerpo.
El bolsón es concreto, visible y fotogénico. No se ve un plan, pero se ve comida. En crisis, la imagen gana a la explicación.
Cuando la foto es “ministro repartiendo bolsones”, el desastre ya está asumido como inevitable. No se discute por qué la gente está inundada, sino quién llegó primero con el bolsón.
La gente necesita ese bolsón, nadie lo duda. El problema es que la política se quede en la foto y no en lo que evita que la próxima vez haya agua hasta el pecho.






