El proceso judicial involucra a un centro médico de Florida, donde una familia alega que el nacimiento de su hija no corresponde genéticamente con ellos y exige medidas para localizar a los padres biológicos involucrados.
Un grave error en una clínica de fertilidad de Florida Central, en Estados Unidos, habría desencadenado una demanda judicial que expone los desafíos en los tratamientos de reproducción asistida. Según WKMG News 6, una pareja, Steven Mills y Tiffany Score, reclama que el centro médico de Longwood, operado por IVF Life Inc bajo el nombre de Centro de Fertilidad de Orlando, implantó por accidente un embrión que no era suyo, lo que llevó al nacimiento de una bebé que no comparte vínculo genético con ellos.
La demanda fue presentada por la pareja el 22 de enero y busca que un juez del Condado de Orange obligue a la clínica a informar a las demás pacientes que tuvieron embriones almacenados en el centro durante el año anterior al nacimiento, informó Orlando Sentinel. Además, exigen que la clínica financie pruebas genéticas para cualquier nacimiento bajo su atención en los últimos cinco años, con el fin de identificar posibles casos similares.

El Centro de Fertilidad de Orlando, operado por IVF Life Inc., enfrenta cuestionamientos tras el presunto intercambio de embriones y antecedentes de sanciones regulatoria
Asimismo, también solicitan un informe detallado sobre el destino de sus propios embriones, que según la clínica fueron tres y permanecieron congelados desde 2020. El abogado defensor, Jack Scarola, indicó que, aunque Mills y Score están felices con la niña, persiste el temor de que sea hija biológica de otra persona y que alguien pueda reclamar la custodia en el futuro.
En marzo de 2025, se le implantó un embrión a la madre, lo que dio lugar al nacimiento de una niña en diciembre, según compartió USA Today.
El momento en que Steven Mills y Tiffany Score advirtieron que algo no concordaba con el nacimiento de su hija marcó el inicio de una crisis inesperada. A pesar de que ambos son caucásicos, notaron que la beba, nacida el 11 de diciembre, tenía rasgos físicos que no correspondían a su ascendencia, lo que generó inquietud inmediata.

Frente a estas dudas, la pareja optó por realizar pruebas genéticas para confirmar la filiación biológica. Los resultados arrojaron que no compartían ningún vínculo genético con ninguno de los dos, informó el medio floridano. Esta confirmación provocó un fuerte impacto emocional, ya que la pareja había formado un lazo afectivo profundo durante el embarazo, vínculo que continuó creciendo tras el nacimiento.
El abogado defensor explicó que, aunque los papás se han encariñado con la menor, sienten la obligación moral y legal de buscar a los padres biológicos. La pareja teme, además, que su propio embrión haya sido implantado accidentalmente en otra mujer y que pueda haber otro niño criado por una familia distinta a la suya. A pesar de la incertidumbre y la angustia, la recién nacida permanece bajo el cuidado de la pareja, que mantiene su compromiso de proteger su bienestar mientras se resuelve la situación.






