Mató a su hijo de 8 años y dijo que lo había hecho para “mandarle un mensaje” a su ex: ahora se suicidó

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Ruffo asesinó a su hijo y luego se quitó la vida.

Alejandro Ruffo fue encontrado sin vida en la celda N° 85 de la cárcel de Melchor Romero, luego de que otros presos intentaran reanimarlo. Ya había querido matarse el día que asesinó a Joaquín, en agosto del año pasado.

Alejandro Ruffo, el hombre que mató a Joaquín, su único hijo (de 8 años), en Lomas de Zamora, fue encontrado muerto en la celda de la Unidad Penitenciaria N° 34 de Melchor Romero.

Fuentes oficiales informaron que el personal del penal realizaba una recorrida de rutina cuando escuchó gritos provenientes del Pabellón N° 4.

Joaquín Ruffo tenía 8 años.

Los internos pidieron auxilio porque Ruffo se habría colgado con una sábana. Según confirmó NA, el parricida ató un extremo a la ventana de la celda N° 85 para ahorcarse. Aunque sus compañeros cortaron la tela e intentaron reanimarlo, fue declarado muerto en el lugar.

A raíz del hecho, intervino la UFI N° 3 del Departamento Judicial La Plata, que dispuso la apertura de actuaciones por “suicidio”.

El imputado estaba detenido desde el año pasado, bajo la carátula de “homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y con el fin de causar sufrimiento a su cónyuge”, luego de que asfixió a su hijo porque su esposa le había pedido el divorcio.

Ruffo fue encontrado gravemente herido, ya que había intentado quitarse la vida tras cometer el crimen de su hijo, pero no lo logró y se recuperó semanas después en el Hospital Gandulfo, donde confesó el crimen y el móvil.

El crimen en Lomas de Zamora

Joaquín fue asesinado la mañana del martes 5 de agosto en su casa de Lomas de Zamora, donde vivía con su papá, Alejandro Ruffo, y su mamá, Natalia Ciak. Alejandro aprovechó que estaba solo con el nene para asfixiarlo mientras dormía. “Le tapó la cabeza con una almohada”, reveló Natalia en una entrevista con TN.

Natalia Ciak, Alejandro Ruffo y Joaquín.

Ambos estaban atravesando un proceso de separación y hacían terapia de pareja de forma individual. Él prometió irse de la casa en pocos días, pero mientras tanto seguía ejerciendo violencia verbal hacia ella. “Estaba celoso de la relación que tenía con mi hijo”, dijo Natalia.

El día del ataque, Alejandro le preparó un café a Natalia y minutos después la llevó a tomar la combi que la trasladaba a su trabajo los tres días de la semana que asiste de forma presencial a la oficina. Es por ello que él debía llevar a Joaquín al colegio, pero nunca lo hizo.

La mujer comenzó a sospechar que algo extraño pasaba, ya que su hijo cada vez que llegaba a la escuela le avisaba, por videollamada o por mensaje de WhatsApp. Ese día no hubo señales. Con el pasar de los minutos, llamó a la institución escolar para saber si su hijo estaba ahí, y la respuesta la impactó: “Joaquín no vino hoy”.

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