El juez federal Alejandro Castellanos declaró admisible y dispuso elevar a juicio oral la acusación formulada contra seis hombres detenidos en mayo de 2025 por transportar y almacenar 425 kilos de cocaína, ocultos en neumáticos de camión incautados en un galpón de la localidad salteña de General Mosconi donde funcionaba una gomería.
La medida —adoptada el 11 de febrero pasado tras una audiencia de control de acusación— alcanza a Eduardo Tizón, José Ruiz, Néstor González, José Ávalos, Rubén Galván y Marcos Martínez, quienes están acusados como presuntos coautores del delito de transporte y almacenamiento de estupefacientes, agravado por el número de intervinientes. A Ávalos y González también se los imputa, respectivamente, por portación de arma de guerra y tenencia de arma de uso civil y condicional sin autorización. La representante del MPF estimó que, por estos delitos, se prevé para ellos un pedido de penas de entre 16 y 18 años de prisión.
Si bien la defensa de los seis hombres cuestionó la calificación legal y las pruebas presentadas por las partes, el juez la mantuvo al compartir los argumentos de la fiscalía al rebatir cada uno de los planteos.

El caso
Al repasar el caso, Orsetti recordó que la investigación se inició el 8 de mayo del año pasado, a partir de un informe del Escuadrón 52 de Gendarmería Nacional, cuyo contenido hacía foco en González como principal responsable del transporte y almacenamiento de cocaína.
El reporte tenía como base denuncias anónimas que, en determinados casos, aportaron identidades, ubicaciones de lugares donde se acopiaba la droga y otros detalles que llevaron a los investigadores a realizar tareas de campos en Salvador Mazza y General Mosconi.
Entre otros detalles, los denunciantes indicaron que González solía reunirse en la Estancia “Don Pedro”, ubicada en Salvador Mazza, donde el sospechoso y sus presuntos cómplices se reunían para planificar las maniobras.
Además, se determinó que González y algunos familiares registraban numerosos cruces migratorios hacia Bolivia, donde negociaban los cargamentos de cocaína, que luego trasladaban hasta una gomería ubicada en las afueras de la localidad de General Mosconi, a la vera de la ruta 34, cerca del Monumento al general Martín Miguel de Güemes.
En la investigación también se verificó el uso de un camión Ford Cargo, una camioneta Toyota Hilux y otra Volkswagen Amarok, y un automóvil Renault Oroch, junto a otros vehículos que usaba González y los cuales fueron vistos en su vivienda del barrio Pueblo Nuevo y en la finca Don Pedro, de Salvador Mazza.

Transporte y acopio en una gomería con cerca de media tonelada de cocaína
Sobre la base de esos indicios, la fiscalía dispuso un operativo destinado a vigilar los movimientos de los principales imputados. Así, el 16 de mayo de 2025, alrededor de las 14, se observó salir a González de su casa. El hombre subió a la camioneta Volkswagen Amarok y, en compañía de Galván, tomó la ruta 34, sentido norte-sur.
En simultáneo, desde la localidad de Aguaray, emprendió la marcha el camión Ford Cargo, conducido por Ávalos. Ambos vehículos se encontraron a la altura del paraje Piquirenda. Así, la camioneta ofició de “coche puntero” del camión. El convoy siguió hasta la calle Pedro Urueña, a pocos metros de la Unidad Carcelaria N°5, de Tartagal, donde intercambiaron conductores. González y Galván subieron al camión y se dirigieron al predio de la gomería, ubicada en General Mosconi.

En ese sitio estuvieron 15 minutos, tras lo cual se dirigieron hacia una estación de servicio situada en la ruta 34, entre las calles España y San Martín, en Tartagal, donde González y Galván volvieron a conducir la camioneta y Ávalos, el camión.
Alrededor de las 16.40, a pedido de la fiscalía y por orden del juez federal de Garantías de Orán, Gustavo Montoya, personal de la Gendarmería Nacional interceptó el camión en el kilómetro 1466 de la ruta 34. Al revisar el vehículo, el perro antinarcóticos señaló la parte trasera del camión.
Así, al revisar la caja del rodado, advirtieron un doble fondo, constituido por una estructura suplementaria a la totalidad de la caja de camión, que se sostenía la base por unos escasos tornillos, cuyo acceso quedaba expuesto al bajar las compuertas laterales del camión. También, en la cabina, encontraron un revólver calibre 44, con seis cartuchos, debajo del asiento del acompañante. Por esto, se detuvo a Ávalos, mientras que González y Galván lograron huir hacia Aguaray.
Al día siguiente, se allanó la gomería y otros inmuebles de los imputados. Así, en el local, los gendarmes hallaron siete cubiertas de camión, en cuyo interior estaban embutidos 400 paquetes de droga, con un peso de 425,975 kilogramos de cocaína. Cada envoltorio, de color amarillo, tenía estampado el logo de la escudería Ferrari y cada bloque de la droga tenía el sello en bajorrelieve del delfín. Allí fueron detenidos Tizón, propietario del lugar, y su sereno, Ruíz.
Los paquetes de cocaína tenían un envoltorio amarillo con el sello de Ferrari estampado. Foto: Gendarmería Nacional
Según remarcó la fiscal en la audiencia, la sustancia tenía una pureza de poco más del 70%, y era suficiente para producir 2.789.804,75 dosis. En tanto, la División Aduana Pocitos estimó el valor de mercado en 6.389.625,00 de dólares.
A su vez, se allanó la vivienda de González, quien recién fue detenido cuando se presentó de manera espontánea, el 29 de mayo de 2025. Por otra parte, en el procedimiento realizado en la finca “Don Pedro” se incautó una escopeta calibre 12, con cuatro municiones y una carabina automática calibre 22, con 42 municiones, ambas aptas para producir disparos.
En mayo de 2025, se formalizó la investigación penal y se dictó la prisión preventiva para Ávalos, Tizón y Ruíz.
Galván, por su parte, fue detenido el 10 de junio de 2025, en el marco de un allanamiento realizado en una de sus viviendas, en la localidad de Salvador Mazza. En tanto, Martínez fue apresado el 2 de septiembre, cuando transportaba otros 417 kilos de drogas, en el paraje de Senda Hachada.
Los roles de los imputados
Basándose en las tareas investigativas y en todas las evidencias reunidas, la fiscal Orsetti consideró que los acusados conformaron una empresa narcocriminal organizada, junto a un hombre, prófugo y con pedido de captura, quien sería uno de los líderes y principal proveedor del estupefaciente desde Bolivia. Su hijo, quien también está prófugo, era el responsable de la logística en el territorio nacional: supervisaba el transporte, la recepción y la distribución del estupefaciente.
Por su parte, González realizaba la logística para el traslado del estupefaciente desde la localidad de Salvador Mazza hacia el predio “la gomería” en General Enrique Mosconi, junto a Galván y Ávalos.
Martínez, en tanto, se ocupaba del acopio de la droga, Tizón –dueño de la gomería– se ocupaba del acopio y enfriamiento de la droga en el predio, mientras que Ruíz era el encargado de la custodia de la droga, hasta su efectivo traslado.
En función de esto, la fiscal resaltó un actuar mancomunado por parte de los imputados –respaldado por las pruebas incorporadas–, que permitió reconstruir el trayecto de la droga desde el 16 de mayo, con la participación de Ávalos como transportista, custodiado por González y Galván.
Una vez que la cocaína llegó a la gomería, la que estaba prácticamente reservada solo para estos movimientos, Tizón, Ruiz y Martínez contribuyeron en la custodia, el almacenamiento y el acondicionamiento de la droga en siete cubiertas de camión, como paso previo para la otra fase del transporte.






