Un arco de fútbol en malas condiciones, sostenido apenas por piedras y armado con caños pesados, cayó sobre una niña que jugaba en el camping municipal de Campo Quijano y milagrosamente, no impactó en su cabeza.
El hecho expone abandono y falta de mantenimiento en un espacio público que recibe vecinos y visitantes a diario.
Mesas destruidas, estructuras precarias y elementos mal asegurados forman parte del paisaje que muchos califican como decadente. Si el camping recauda, ¿dónde está el mantenimiento?
¿Quién controla las condiciones de seguridad?






