Los novios empresarios de Cafayate pidieron de regalo $ o U$S para la luna de miel

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La foto que eligieron los novios para acompañar los datos bancarios donde los invitados podían depositar el regalo

Nicole Pocoví y Federico Maran festejaron su casamiento en la Quebrada de las Conchas, un área protegida por la ley. La Justicia investiga una presunta falsificación de permisos y daños al ecosistema.

Nicole Pocoví y Federico Maran quedaron en medio de la polémica tras celebrar su boda en un área protegida por la ley. La fiesta fue bautizada como “Cafayate Fantasy” e incluyó un itinerario de cuatro días que terminó con la gran fiesta en la Quebrada de las Conchas, en Salta.

Los novios crearon un sitio web exclusivo para informar a sus más de 100 invitados sobre cada detalle del evento, desde la llegada a la provincia el viernes 20 hasta el día del gran festejo, el lunes 23. En esa página, también dieron detalles sobre el regalo de casamiento que deseaban recibir.

Una de las pestañas del sitio fue dedicada exclusivamente a este asunto. Los novios dejaron en claro que no esperaban regalos materiales. Nada de elementos para el hogar, ni objetos pensados para la pareja: ellos preferían dinero.

Primero, aclararon a sus invitados que lo recaudado tenía un fin específico: “Para quienes quieran hacernos un regalo de casamiento, queremos contarles que va a ser destinado para nuestra luna de miel“, escribieron en la página web.

Nicole y Federico proporcionaron sus datos bancarios y les dieron la posibilidad a los invitados de hacer depósitos en diferentes monedas: podían elegir si el regalo sería en pesos o en dólares.

Nicole Pocoví y Federico Maran, pareja que se casó.

De todos modos, aclararon que el regalo era optativo. “Entendemos que este viaje puede implicar un esfuerzo gigante para muchos, no solo desde lo económico, sino también por el tiempo, la organización y la energía que requiere”, advirtieron.

“Por eso, para nosotros está más que claro que el mayor regalo es que nos acompañen y compartan con nosotros el fin de semana más especial e inolvidable de nuestras vidas. ¡Gracias infinitas de antemano!“, cerraron.

La polémica boda

El evento se llevó a cabo el lunes 23 y tuvo a 110 invitados en un área protegida por la ley. La fiesta duró cuatro días y fue bautizada “Cafayate Fantasy”. El lugar del casamiento se mantuvo en secreto hasta último instante: los asistentes solo supieron el lugar exacto cuando subieron a las combis contratadas por los novios.

El lunes, la Quebrada de las Conchas fue modificada para una fiesta a cielo abierto: carpas, DJ, luces led rojas, pistolas de burbujas y proyecciones sobre las rocas. Todo pensado para compartir en redes sociales, con imágenes que rápidamente se viralizaron y encendieron la polémica.

Cuando cayó el sol, los organizadores repartieron mantas rojizas a tono con la tierra cafayateña y la zona protegida se volvió una postal instagrameable. La fiesta, que incluyó música, tragos, pistolas de burbujas, y se extendió hasta la noche, mientras los invitados disfrutaban del paisaje único de la reserva.

La polémica estalló cuando se supo que la celebración se realizó en un área protegida. Sin embargo, una mujer identificada como Lucía Grajales Soriano aseguró ser la propietaria de una vivienda en el lugar y defendió la legalidad del evento: “Mi propiedad está dentro de la reserva de las Conchas y se han tenido en cuenta todos los permisos pertinentes. ¿No puedo festejar una boda en el fondo de mi casa?”, escribió en redes sociales.

Sin embargo, según alertó El Tribuno de Salta, los especialistas advierten que un evento masivo como este puede provocar daños al ecosistema. El sonido, las luces y la presencia de tantas personas afectan la fauna y la flora, y aceleran la erosión de las formaciones rocosas, que tienen hasta 500 millones de años y guardan vestigios del pasado marino de la región.

El dato más grave lo aportó el secretario de Ambiente de Salta, Alejandro Aldazábal, quien denunció que su firma habría sido falsificada en el supuesto permiso presentado por los organizadores. “No autoricé nada, ese documento es falso”, afirmó el funcionario.

Por este motivo, se radicó una denuncia penal por presunta falsificación de instrumento público. La causa quedó registrada el 23 de marzo en la Fiscalía Penal de Cafayate, que ahora deberá determinar las responsabilidades en el hecho.