En medio de un clima de profundo dolor e indignación, familiares de efectivos de Gendarmería Nacional se concentraron este 2 de abril en las afueras del Hospital San Vicente de Paul para reclamar por el estado crítico del sistema de salud y denunciar el abandono que, aseguran, sufren tanto los uniformados como sus familias.
La protesta se produjo tras el fallecimiento del sargento Molina, que se suma a la reciente muerte del cabo Ponte, ambos señalados por los manifestantes como víctimas de un sistema sanitario deficiente y una obra social que “no funciona desde hace años”.

Uno de los principales reclamos apunta contra la obra social de las fuerzas, el IOSFA, a la que acusan de realizar descuentos mensuales sin garantizar prestaciones básicas.
“Hoy no tenemos ni siquiera un médico que nos atienda sin cobrarnos. Ni con plus ni sin plus. No tenemos nada”, expresó una de las esposas presentes, quien además aseguró que la situación lleva años sin resolverse.
Los testimonios reflejan una realidad alarmante: reintegros que no se pagan desde hace meses, tratamientos que deben costearse de forma particular y familias enteras sin cobertura médica efectiva. “Hace un año y medio que no tenemos atención. Todo lo pagamos nosotros”, denunció otra mujer.

Las críticas no solo alcanzan a la obra social, sino también a la propia Gendarmería Nacional Argentina y al Estado en general. Los familiares aseguran que los efectivos continúan siendo enviados a zonas de riesgo, incluso tras los fallecimientos recientes.
“No puede ser que los manden al monte sin protección, sin insumos, sin nada. Ni guantes, ni equipos sanitarios. Nada”, reclamaron.
Además, denunciaron falta de acompañamiento institucional en situaciones extremas: “Una madre tuvo que retirar el cuerpo de su hijo de la morgue, abandonado. Eso es inhumano”, señalaron.






