La doble vara del peronismo con Adorni: el historial de escándalos peronistas que nunca terminaron en renuncia. Por Jonatan Viale

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    Desde Alberto Fernández hasta Capitanich, pasando por Aníbal Fernández y Cafiero, la política argentina acumula episodios polémicos protagonizados por dirigentes del PJ que jamás derivaron en dimisiones ni sanciones políticas.

    Cuántos jefes de Gabinete hubo hasta ahora en la historia argentina? 22. Por ejemplo: Eduardo Bauzá, Rodolfo Terragno, Alberto Fernández, Sergio Massa, Aníbal Fernández, Jorge Capitanich, Marcos Peña, Santiago Cafiero.

    ¿Cuántos tuvieron escándalos monumentales? Un montón. ¿A cuántos le pidieron la renuncia? Casi ninguno.

    Por ejemplo, Alberto Fernández impulsó y defendió a la corrupta de Romina Picolotti, secretaria de Medio Ambiente de Néstor Kirchner. Y no pasó nada.

    Aníbal Fernández dijo, con el fiscal Nisman ya muerto, que salía con “prostitutas VIP” con plata del Estado. Y no pasó nada. Nadie le pidió la renuncia.

    Pero hubo más escándalos tremendos sobre jefes de Gabinete. Jorge Capitanich —jefe de Gabinete de Cristina— rompió en vivo un ejemplar del diario Clarín y no pasó nada.

    Pero también tuviste al jefe de Gabinete de Alberto Fernández —Santiago Cafiero— diciéndole “cabeza de pene” al periodista Jorge Lanata. ¿Y sabés qué? Nadie pidió la renuncia. No pasó nada. Todo siguió igual.

    Bueno, Juan Manzur llegó a ser jefe de Gabinete por su vinculación con el empresario del mundo de las vacunas Hugo Sigman —el que trajo las vacunas AstraZeneca—. Y no pasó nada.

    Entonces, insisto con que en Argentina reina una espantosa doble vara para los escándalos. Cuando gobierna el peronismo, está todo permitido. Cuando gobierna el peronismo, la vara es Tanzania, Mozambique o Mauritania. Y en realidad, la vara siempre debería ser Suiza.

    Ahora bien, si yo fuera el gobierno, trataría de ser más inteligente y distinguir. Están aquellos que piden la renuncia de Adorni para desatar la tormenta perfecta. Y están aquellos que piden la renuncia de Adorni para frenar la hemorragia y detener la crisis.

    Dentro de ese compilado hay diferentes intereses. Yo creo que hay un grupo que pide la renuncia con buena fe, con buena intención, para que el gobierno salga de la tormenta y recupere la iniciativa. Y hay un grupo que quiere que se desate la tormenta perfecta.

    Pensémoslo juntos. Se conoció una noticia muy importante. La pobreza pasó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 28,2% en el segundo semestre de 2025. Salieron de la pobreza 4,5 millones de personas en el último año. Es una gran noticia. Es importante. Es el objetivo más importante de cualquier gobierno. Sin embargo, al gobierno le cuesta capitalizarlo por el fantasma de Adorni.

    Ahora bien, ¿cuál es la búsqueda final del kirchnerismo con todo esto? El final adelantado del gobierno.

    Eso que dice Moreno es lo que no se animan a decir los demás. Lo que pasa es que Moreno es una bestia que no le importa nada. Pero Cristina piensa igual. Y Kicillof piensa igual. Y Massa piensa igual. Todos especulan y alientan a que el gobierno se vaya antes de tiempo.

    Yo solo digo que Albistur se metió los pochoclos en el culo. Pero bueno, cada uno sabe el juego que juega. Yo no jugaría con helicóptero porque la sociedad odia a los golpistas.

    De todas maneras, el señor Grabois llama a cometer delitos y terminar preso para hacerle daño al gobierno. Esto lo dijo ayer. “Si terminás preso, no pasa nada, bancátela”.

    Esto se llama apología de la violencia. Esto se llama “incitación a la violencia” y es claramente ilegal. Es un diputado nacional llamando a cometer delitos.

    Me pregunto: ¿qué quiere Grabois? ¿Saqueos? ¿Piedras? ¿Tomar el Congreso? ¿Tomar la Casa Rosada?

    Te recuerdo que el año empezó con un sindicalista del aceite llamando a prender fuego el país.

    Todo esto es lo que la sociedad repudia. Todo esto genera repulsión, asco, bronca. Por eso acá sostenemos que nadie de la oposición capitaliza el escándalo de Adorni.

    De hecho, ayer el gobernador Kicillof fue abucheado en un acto con policías.

    Ojo, es mucho más que un abucheo. Es mucho más que una puteada. La familia policial no quiere a Kicillof porque sabe que su fuerza política defiende chorros.

    Como el día que Grabois dijo: “Si hubiera tenido que juntar cartones, habría salido a chorear de caño”. Como el día que Cristina dijo: “Mis respetos para los barras colgados en el para-avalanchas”. Como el día que Moreno dijo: “El que quiera vivir de ajeno, que lo haga con códigos”.

    El kirchnerismo fue un movimiento protodelincuencial. Por eso abuchearon a Kicillof.

    Como sea, sabiendo que del otro lado hay gente repudiada por la sociedad, sospecho que ha llegado el momento de que el gobierno detenga su propia hemorragia.

    El escándalo Adorni comenzó el 9 de marzo, cuando apareció la imagen de su esposa en la comitiva oficial en Nueva York. Hace casi un mes que el gobierno no puede cambiar la agenda.

    Hoy, tuiteó Santiago Caputo a la 1:17 de la madrugada: “Vivir la vida no es durar ni transcurrir”.

    ¿Para quién habrá sido el mensaje?

    La gran pregunta es si un hombre está dispuesto a cortarse un brazo para no morir de gangrena.