Observando la realidad de nuestra ciudad en estos días tuve la sensación de acceder a una foto futurista; alteración de ánimos, cintas de clausurado rotas y arrojadas al piso, interacciones incomprensibles. Todo en la vía pública, como para no perdernos el espectáculo en vivo y directo, acusaciones de persecución política, flojedad de papeles, una panorámica que puede anticipar el futuro en Tartagal.
24 horas después una de las personas que había sido protagonista, durante casi una hora intentó convencer a los televidentes que el carro va delante del caballo y a decir verdad algún éxito la acompañó, lo cual no es de extrañar, en la Argentina el sentido común hace ya un tiempo que salió de vacaciones. Principios básicos de la estructura jurídica como “𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐥𝐞𝐲 𝐧𝐨 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐬𝐮 𝐢𝐧𝐜𝐮𝐦𝐩𝐥𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨” 𝐨 “𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐚𝐥𝐞𝐠𝐚𝐫 𝐬𝐮 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐚 𝐭𝐨𝐫𝐩𝐞𝐳𝐚”, son reemplazados por argumentos inconsistentes en un amontonamiento de palabras sin sentido.
Digo una fotografía futurista porque los protagonistas son familiares directos de un político que se perfila como muy probable intendente de la ciudad, quien no dudó en acompañar los actos descriptos, (𝐝𝐞𝐜𝐥𝐚𝐦𝐚𝐧 𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐦𝐩𝐥𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐥𝐞𝐲, 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐨 𝐥𝐞𝐬 𝐭𝐨𝐜𝐚) , lo cual traslada la escenografía en el tiempo. El diputado en cuestión en plena sesión recientemente minimizó el estado de las rutas como causa de muerte, basado en Google con números expuestos sin ficha técnica, que ilustran conclusiones generales sin el desagregado de los datos particulares según el estado de cada ruta.
Ahora, esta probabilidad cierta es producto de hechos fortuitos, de una repentina casualidad o tenemos que hablar de causalidades, cuando un gobierno exhibe a la ciudadanía playones que nos recuerdan al mensaje de la serie 𝐌𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐈𝐦𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞 (que viejo estoy) es decir se autodestruirán en menos de un mes, cuando quedan en evidencia hechos innegables de corrupción en el concejo deliberante y su presidente vuelve a asumir como concejal sin siquiera una autocrítica, cuando se esquivan las rendiciones de cuenta, se empieza a dar color a la fotografía.
La tercera pata del trípode electoral, los ex radicales que dicen ser radicales, se pasaron dos años hablando del envilecimiento en el cuerpo legislativo, pero cuando tuvieron la oportunidad de hacerse de la presidencia que implicaba el manejo legislativo, el control de los gastos, además de la posibilidad de investigar los hechos declamados, terminaron en un papelón interno en virtud de una orden de arriba, en realidad de una orden de arriba del que está más arriba.
Un tremendo culebrón que terminó con la concejal rebelde deportada del bloque y el edil fiel exhibiendo su ahora propiedad privada con entusiasmo adolescente, casi casi una producción de Televisa.
“𝑳𝒂 𝒔𝒐𝒄𝒊𝒆𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒉𝒂𝒓𝒕𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑻𝑼 𝑴𝑨́𝑺 𝒚 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂 𝒆𝒔 𝒖𝒏 𝒀𝑶 𝑵𝑶.”
Con este panorama nos acercamos a una contienda electoral donde el centro de la disputa va a ser el 𝐓𝐔 𝐌𝐀́𝐒, cuando uno le diga al otro corrupto, el otro le dirá 𝐓𝐔 𝐌𝐀́𝐒 y así sucesivamente cualquiera sea el epíteto, sin advertir que la sociedad está harta del 𝐓𝐔 𝐌𝐀́𝐒 y lo que espera es un 𝐘𝐎 𝐍𝐎.
Con este contexto los tartagalenses nos aproximamos a un cuarto oscuro literal, donde ingresaremos tanteando con la posibilidad según Google (diría Arce) de darnos un verdadero tropezón.
Hecha esta descripción me voy a permitir una licencia filosófica para citar a los estoicos, filósofos que tenían por misión facilitar la vida de la gente con consejos como: centrarse en lo que está dentro de sus posibilidades, control de las pasiones, aceptación de la muerte, búsqueda de la sabiduría, control de la ansiedad, en otras palabras ayudar a vivir al pueblo, sus imitadores rentados en la actualidad serían los Coelho, las Pilar Sordo, los Coaching ontológicos (la mujer de Adorni lo es), quienes te aconsejan siempre que compres los libros o pagues la entrada, 𝐦𝐚́𝐬 𝐦𝐚𝐫𝐤𝐞𝐭𝐢𝐧𝐠 𝐲 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐟𝐢𝐥𝐨𝐬𝐨𝐟𝐢́𝐚.
Epicteto y Zenón de Citio fueron de los integrantes más destacados de esta corriente filosófica basada en la lógica y la ética personal. Tenían una mirada muy especial sobre el paso del tiempo, expresaban que era lo 𝐮́𝐧𝐢𝐜𝐨 𝐢𝐫𝐫𝐞𝐜𝐮𝐩𝐞𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞, el tiempo que no usamos no es renovable, se pierde irremediablemente y el costo no es neutro.
Esa obsesión la siento cuando pienso en Tartagal “𝐍𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨”, No se puede seguir perdiendo ese valor irrecuperable. Necesitamos Epictetos, Sénecas y Zenones urgente.
En otras palabras, Tartagal requiere más estoicos y menos chantas.





