Un narco de 44 años, que gozaba de prisión condicional otorgada apenas dos meses antes, fue descubierto in fraganti por la policía en el barrio El Jardín. Quedó tras las rejas.
La sospechosa calma de la mañana en el barrio El Jardín se vio interrumpida por un cruce fulminante entre un patrullero y un conocido delincuente de la zona. En una maniobra torpe y desesperada por esquivar el calabozo, un hombre de 44 años arrojó un sospechoso bulto negro por la ventanilla de su vehículo al verse acorralado por la policía. La maniobra no sirvió de nada: la Justicia ordenó que continúe privado de su libertad bajo prisión preventiva.
La medida fue dictada por la jueza de Garantías de Metán, Cecilia Corral Martin, tras ponderar las contundentes pruebas que pesan en su contra. El sujeto está imputado por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y permanecerá alojado en las celdas de la Comisaría Primera de esa ciudad.
Sospecha en la esquina y un cargamento al descubierto
El procedimiento tuvo lugar cerca de las 11:00 del pasado 22 de junio. Una patrulla de la Policía de Salta realizaba tareas habituales de prevención cuando advirtió la presencia de un automóvil estacionado en la intersección de las calles Los Plátanos y Los Crespones.
Al notar que los uniformados se aproximaban, el conductor entró en pánico e intentó desprenderse del cargamento lanzando el paquete hacia la vía pública. Los efectivos reaccionaron de inmediato, aseguraron la zona y resguardaron la prueba descartada.
Al convocar a los peritos de Drogas Peligrosas para realizar las pruebas de campo y el pesaje oficial, el resultado fue contundente: el sospechoso transportaba más de un kilo de marihuana, además de tres envoltorios de polietileno verde con pasta base y un paquete adicional cargado con cocaína.
Sin margen de impunidad: desafió a la Justicia y volvió a caer
Lo que tornó aún más grave el cuadro procesal del imputado fue su reciente historial con la ley. Según se constató en el expediente, apenas dos meses antes del hecho la Justicia Federal le había impuesto una condena de tres años de prisión de ejecución condicional por transporte de estupefacientes.
Lejos de aprovechar la oportunidad de permanecer en libertad, el sujeto reincidió rápidamente en el negocio del narcomenudeo. Ante el riesgo inminente de fuga y el peligro de entorpecimiento de la causa, la jueza confirmó que el procesado continuará encarcelado mientras avanza la investigación penal.







