La Justicia lo encontró responsable de delitos contra la integridad sexual cometidos contra dos de sus hijas. Una de las víctimas relató los hechos durante una entrevista en Cámara Gesell y la investigación permitió reconstruir un período prolongado de abusos, amenazas y silencios.
Un hombre fue condenado a 11 años de prisión de cumplimiento efectivo, bajo modalidad domiciliaria, luego de ser declarado penalmente responsable por delitos contra la integridad sexual cometidos en perjuicio de dos de sus hijas.
El fallo fue dictado por el juez Aldo Saravia, tras el juicio impulsado por el fiscal penal interino de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS), Federico Jovanovics, en representación del Ministerio Público Fiscal.
Además de la condena penal, el magistrado hizo lugar a la demanda civil y ordenó que el acusado pague $10 millones a cada una de las víctimas, alcanzando una reparación de $20 millones.
La investigación comenzó con una denuncia familiar
La causa se inició en diciembre de 2024, luego de que la madre de una adolescente de 16 años denunciara la situación ante las autoridades.
La joven le había contado que su padre la había sometido a situaciones de abuso sexual durante las visitas que realizaba a su domicilio.
Durante la investigación, la adolescente prestó declaración mediante Circuito Cerrado de Televisión, una herramienta destinada a preservar a las víctimas durante el proceso judicial. Allí relató que los hechos habían comenzado cuando tenía entre 13 y 14 años, cuando concurría los sábados a la vivienda de su padre.
Según su testimonio, las conductas fueron incrementándose con el tiempo y estuvieron acompañadas por amenazas destinadas a impedir que contara lo ocurrido.
La adolescente también relató episodios en los que intentó resistirse y evitar nuevas situaciones de abuso. En una oportunidad, ante un nuevo avance, logró refugiarse debajo de una cama y advirtió que pediría ayuda.
La segunda denuncia que terminó de cerrar el círculo
Con el avance de la investigación surgió otro relato.
Una segunda hija del acusado también reveló haber atravesado una situación de abuso cuando tenía 15 años, durante un período en el que se encontraba viviendo temporalmente con su padre.
La joven explicó que durante años había mantenido silencio y que decidió contar lo sucedido después de conocer la experiencia atravesada por su hermana.
De esta manera, la investigación incorporó un segundo hecho y permitió a la Fiscalía sostener una acusación que contempló distintos episodios y víctimas.
La prueba que llegó al juicio
Durante el debate, el fiscal Jovanovics sostuvo la acusación a partir de los testimonios de las víctimas, familiares y otras personas relacionadas con los hechos.
A esa evidencia se sumaron informes médicos y psicológicos, declaraciones testimoniales y las intervenciones realizadas por profesionales del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF).
Para la Fiscalía, la prueba permitió acreditar que, respecto de una de las víctimas, las situaciones se habían producido de manera reiterada y durante un período prolongado, aprovechando el vínculo de confianza existente entre padre e hija.
También fueron considerados los intentos de la adolescente por evitar los abusos y las amenazas que, según su relato, habría utilizado el acusado para mantenerla en silencio.
El desenlace judicial
Finalmente, el juez Aldo Saravia declaró al hombre penalmente responsable y le impuso 11 años de prisión, bajo modalidad domiciliaria, por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo, en perjuicio de una de sus hijas; abuso sexual simple agravado por el vínculo, respecto de otra; e incumplimiento de los deberes de asistencia familiar.
A la pena se sumó la resolución sobre la demanda civil: $10 millones para cada una de las víctimas.
El fallo puso fin al juicio, pero también dejó expuesto el recorrido de una investigación que comenzó con la denuncia de una madre, avanzó a partir del testimonio de una adolescente y terminó incorporando el relato de otra hija que, después de años de silencio, decidió contar lo ocurrido.



