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Proyecto Fénix: el Senado abrió el debate para llevar educación superior a las cárceles de Salta

Legisladores y especialistas comenzaron a definir los requisitos presupuestarios, edilicios y operativos para implementar tecnicaturas públicas destinadas a personas privadas de la libertad. La propuesta busca convertir la educación en una herramienta para la reinserción social y laboral.

El Proyecto Fénix comenzó a tomar forma en una mesa técnica convocada por la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Senado de Salta, donde legisladores y referentes del sistema educativo analizaron este miércoles las condiciones necesarias para llevar educación superior pública y gratuita a las unidades penitenciarias de la provincia.

La iniciativa apunta a que las personas privadas de la libertad puedan acceder a una formación profesional durante su permanencia en el sistema penitenciario y contar, al recuperar su libertad, con herramientas que faciliten su reinserción social y laboral.

El primer encuentro estuvo destinado a poner sobre la mesa las dificultades concretas que deberá resolver el proyecto antes de su implementación: presupuesto, infraestructura, planes de estudio, matrícula, materiales educativos y articulación entre organismos.

Una mesa con legisladores y especialistas

De la reunión participaron los senadores Alejandra Navarro, Dani Nolasco, Leonor Minetti, Gonzalo Guaymas y Walter Cruz.

Por el área educativa estuvieron presentes el supervisor de Educación Superior, Luis Colque; la supervisora Carina Puente; la coordinadora de Educación en Contextos de Encierro, Adriana Liendro, y la licenciada Judith Liendro.

El objetivo del encuentro fue comenzar a construir una agenda de trabajo conjunta que permita determinar qué carreras pueden dictarse, bajo qué modalidad y qué recursos serán necesarios para sostenerlas dentro de los establecimientos penitenciarios.

Tecnicaturas de tres años y salida laboral

El esquema planteado contempla la creación de tecnicaturas superiores de tres años, mediante convenios entre las instituciones involucradas.

La propuesta prioriza especialidades vinculadas con la autogestión y el acceso al empleo, teniendo en cuenta además que las carreras seleccionadas no presenten impedimentos legales para que los egresados puedan ejercer posteriormente la profesión.

La intención es que la formación no quede limitada a una actividad educativa dentro de la cárcel, sino que pueda convertirse en una herramienta concreta para el momento en que las personas recuperen su libertad.

Educación y trabajo como ejes de reinserción

Durante la reunión, Luis Colque destacó el papel de la educación y el trabajo como herramientas para construir oportunidades de reinserción.

El funcionario señaló que una parte importante de la población penitenciaria proviene de sectores de bajos recursos y planteó la necesidad de generar ofertas formativas gratuitas que permitan adquirir conocimientos y capacidades laborales durante el cumplimiento de la pena.

La discusión, de esta manera, busca trasladar el concepto de reinserción del plano discursivo a una propuesta con formación concreta, títulos reconocidos y posibilidades de continuidad educativa o laboral.

El desafío: llevar una universidad al contexto de encierro

Pero la implementación del Proyecto Fénix enfrenta obstáculos específicos.

Carina Puente expuso durante la reunión las principales dificultades técnicas y operativas que deberán resolverse. Entre ellas aparece la necesidad de contar con planes de estudio con validez nacional, definir una partida presupuestaria específica y garantizar espacios físicos adecuados para las clases y las prácticas profesionalizantes.

A esto se suma una particularidad propia del sistema penitenciario: la imposibilidad de utilizar libremente dispositivos digitales conectados a internet.

Por esa razón, la provisión de bibliografía constituye otro de los desafíos. Los responsables del proyecto deberán contemplar el costo y la logística de disponer de material educativo impreso para los estudiantes.

También deberán definirse los criterios de selección de los postulantes y la capacidad de las aulas frente a una eventual demanda superior a los cupos disponibles.

El proyecto entra en su etapa técnica

La reunión de este miércoles no significó todavía la puesta en marcha del Proyecto Fénix, sino el inicio de una etapa destinada a determinar si existen las condiciones institucionales, económicas y edilicias para hacerlo realidad.

El próximo desafío será transformar la iniciativa en un esquema operativo: definir carreras, convenios, presupuesto, espacios de cursado, docentes, materiales y mecanismos de evaluación.

Mientras el Senado avanza con el análisis, el Proyecto Fénix instala una discusión que cruza educación, seguridad y políticas de reinserción: qué herramientas puede ofrecer el Estado dentro de las cárceles para que una persona que recupera su libertad tenga una alternativa educativa y laboral concreta.

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