La provincia ocupa el penúltimo lugar del país en formación matemática para docentes de primaria: apenas el 6,4% de la carga horaria de la carrera está destinado a esta disciplina. El dato se conoce en medio de las dificultades de aprendizaje que muestran las evaluaciones nacionales e internacionales.
Salta quedó entre las provincias que menos tiempo dedican a la formación matemática de los futuros maestros de primaria. Según un informe de Argentinos por la Educación, los profesorados salteños contemplan apenas 168 horas reloj de Matemática a lo largo de los cuatro años de carrera, equivalentes al 6,4% de la carga horaria total.
El dato ubica a la provincia en el penúltimo lugar del relevamiento nacional, solo por encima de Santiago del Estero, donde la disciplina representa el 5,6% de la formación. En el promedio del país, las materias vinculadas con Matemática concentran el 8,8% de las horas de los profesorados.
El informe, titulado De aprender a enseñar matemática: cómo se forman los docentes de escuela primaria, fue elaborado por Tomás Besada y Martín Nistal. El estudio analizó los planes de formación docente de las 24 jurisdicciones y puso el foco tanto en la cantidad de horas destinadas a la materia como en la distribución entre contenidos matemáticos y herramientas para enseñarlos.
Solo 168 horas en cuatro años
En Salta, las 168 horas se distribuyen entre 96 horas de contenidos matemáticos y 72 horas de didáctica, orientadas a las estrategias para enseñar la disciplina. La carga representa una proporción menor que la registrada en la mayoría de las jurisdicciones.
Las diferencias entre provincias son significativas. Mendoza destina el 12,7% de la formación docente a Matemática, seguida por Misiones, con el 10,7%, y La Rioja, con el 10,2%. En el extremo inferior aparecen Santiago del Estero, Salta y Entre Ríos, con el 7,1%.
La brecha abre un interrogante sobre la preparación con la que los futuros maestros llegan al aula: cuánto conocen de la disciplina y con qué herramientas cuentan para explicar procedimientos, desarrollar conceptos y acompañar las dificultades de sus alumnos.
Las dificultades también se reflejan en los alumnos
El relevamiento se conoce en un contexto de preocupación por los aprendizajes. Según los resultados de las pruebas Aprender 2025, el 45% de los estudiantes de sexto grado no alcanzó un nivel satisfactorio en Matemática.
En la secundaria, el panorama también es complejo: los resultados de PISA 2025 indican que solo el 24% de los estudiantes argentinos de 15 años alcanzó al menos el nivel básico de desempeño en esta área.
La economista y analista de datos Lucía Vallejos explicó que el estudio busca examinar uno de los componentes que pueden influir en esos resultados: la formación de quienes tienen la responsabilidad de enseñar Matemática desde los primeros años de escolaridad.
La especialista remarcó que no alcanza con saber resolver operaciones. Para enseñar, también es necesario comprender en profundidad los conceptos, los procedimientos y las distintas maneras en que los alumnos pueden interpretar un problema.
“Para enseñar Matemática, primero tenemos que conocerla en profundidad”, sostuvo.
De todos modos, el informe no establece que la formación docente sea la única causa de las dificultades escolares. Los aprendizajes dependen de múltiples factores, entre ellos las condiciones socioeconómicas, las trayectorias educativas, las prácticas de enseñanza y el contexto en el que se desarrolla cada clase.
Uno de cada tres docentes no se capacitó recientemente
El diagnóstico también alcanza a los maestros que ya están frente a las aulas. De acuerdo con la encuesta a docentes de Aprender 2025 citada en el informe, el 67,5% de los maestros de sexto grado declaró haber realizado alguna capacitación vinculada con Matemática durante los tres años anteriores.
El dato implica que el 32,5% no participó de esas instancias en ese período: prácticamente uno de cada tres docentes
Para Vallejos, ampliar la carga horaria de los profesorados puede formar parte de una respuesta, pero no garantiza por sí sola mejores resultados. También importa la calidad de los contenidos, el equilibrio entre formación disciplinar y didáctica, y la posibilidad de evaluar qué conocimientos adquieren efectivamente los futuros maestros.
El desafío para el sistema educativo es doble: fortalecer la preparación matemática desde la formación inicial y ofrecer oportunidades de actualización a quienes ya ejercen la docencia.
En Salta, las 168 horas registradas por el estudio dejan planteada una pregunta central: ¿cuentan los futuros maestros con el tiempo y las herramientas suficientes para enseñar una de las materias que más dificultades genera entre los estudiantes argentinos?



