Ahora, Fernández descalificó al embajador argentino ante la OEA que rechazó el informe de la ONU que prueba la represión ilegal en Venezuela

Se trata de Carlos Raimundi, que justificó las violaciones sistemáticas a los derechos humanos consumadas por el régimen populista de Nicolás Maduro

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Nunca le tuvo respeto intelectual ni aprecio personal. Y cuando se lo propusieron como embajador político ante la Organización de Estados Americanos (OEA), dudó largos días. Alberto Fernández no coincide con la agenda geopolítica de la OEA, pero considera que es un foro regional importante por su peso institucional en América Latina. Finalmente aceptó: Carlos Raimundi, un dirigente con pasado radical y perspectiva teñida por la Guerra Fría, sería su representante en Washington durante una época compleja para creer que la política exterior es binaria.

Hace dos noches en Olivos, el Presidente asumió que se había equivocado con Raimundi. El embajador argentino ante lo OEA hizo una defensa explícita de Maduro y jamás cuestionó que el régimen venezolano tiene un plan sistemático de violaciones a los derechos humanos.

“Venezuela ha sufrido un fuerte asedio de intervencionismo” por lo que “hay una apreciación sesgada de lo que son las violaciones a los derechos humanos en determinados países”, opinó Raimundi.

No hubo instrucción escrita, telefónica o por WhatsApp dirigida al embajador argentino para que utilizara el foro de la OEA en defensa de la política represiva de Maduro. Raimundi actuó solo, aplicando su ideología y actuando en consecuencia.

Esa lealtad manifiesta del embajador a sus propios pensamientos encierra un problema de Estado: Alberto Fernández diseñó una política exterior que no incluye la opinión de Raimundi respecto a los asesinatos, torturas y violaciones cometidas por los grupos de tarea de Venezuela.

El Presidente rechaza los crímenes de lesa humanidad consumados por el régimen populista. No tiene una posición neutra, y menos aún justificativa. Apoya la investigación de la ONU que lidera Michelle Bachelet, y considera que el gobierno de Maduro tiene que pagar por los crímenes cometidos.

Alberto Fernández descalificó a Raimundi y aún no decidió si fuerza su regreso a Buenos Aires por el daño cometido a su estrategia diplomática en América Latina. El jefe de Estado propone terminar con los bloqueos comerciales a Venezuela y considera que Maduro debe ser incluido en la mesa de negociaciones para abrir una transición democrática que desemboque en elecciones libres, transparentes y sin exclusiones.

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