Tensión entre el Gobierno y los sindicatos por el plan para fijar un tope salarial para 2023. Por Edgardo Alfano

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    El Ministerio de Economía busca establecer un máximo del 60 por ciento para este año, en dos etapas de 30 cada una. La medida no cayó bien en la CGT, que busca compensar la pérdida que tuvieron los ingresos en 2022.

    Todavía no cerramos el 2022 y ya nos quieren condicionar el 2023″: así opinaba uno de los principales dirigentes de la CGT frente al intento del Gobierno por establecer un tope salarial del 60 por ciento para este año, en dos etapas de 30 cada una.

    Las conversaciones entre un grupo de sindicalistas de peso y el ministro de Economía se hicieron públicas demasiado rápido y pusieron en una incómoda situación a los interlocutores de Sergio Massa. En realidad, esto no difiere demasiado de la estrategia usada el reciente año pasado cuando empezaba a despuntar que la Argentina se iba a acercar al 100 por ciento de inflación anual.

    Massa está convencido de que el principio de acuerdo que selló con un grupo de gremios importantes le ayudará para reducir las expectativas inflacionarias, sobre todo para alcanzar un índice de entre el 3 y 4 por ciento para abril. Llamó la atención que Gerardo Martínez, uno de los principales e históricos dirigentes de la CGT, haya salido a tomar distancia de ese acuerdo, cuando se lo ubicaba entre los que les habían dado el “sí” al ministro.

    Martínez no hizo más que reflejar las expectativas que tienen los trabajadores de la construcción para recuperar lo que perdieron en los aumentos. En este marco, Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros y secretario general de la CGT, indicó que será difícil que los gremios acepten dicho aumento salarial.

    “Si llegamos a firmar el 60% es porque bajó la inflación, que es lo que estamos esperando. Pero yo creo que muchos gremios van a firmar por encima”, expresó Moyano.

    Uno de los problemas que se plantean en la CGT (de difícil logro) es compensar la pérdida que tuvieron los salarios frente la inflación en 2022. No son pocos los que lo quieren incorporar ese beneficio en el primer acuerdo del año. Y acá radica una de las primeras dificultades.

    Fueron muy pocos los gremios que se acercaron al 94,8 % de la inflación anual, la más alta desde 1991. El resto de las actividades está muy lejos de poder acordar una recomposición salarial adicional al 60 por ciento que quiere Massa, sin contar lo que ocurrirá con el costo de vida este año. Habrá que tener un ojo bien puesto en las paritarias de los bancarios que siempre es la primera del año en importancia.

    Sergio Palazzo, el titular de la Asociación Bancaria, nunca ocultó su alineamiento con Cristina Kirchner. Sin embargo, a la hora de negociar salarios, se desmarca como lo hacen los Moyano y sus afiliados agradecidos.

    Massa sabe que la paz social es fundamental para su plan económico y, sobre todo, para sus aspiraciones presidenciales. Y también lo es para Alberto Fernández, que se parece a un Presidente en campaña, aunque sabe lo difícil que será lograr alinear al peronismo ante un eventual plan de reelección.

    La CGT, mientras tanto, ya decidió tomar distancia de los eventuales candidatos más allá de lo que decidan los sindicalistas que solo pueden tener oxígeno político dentro del cristinismo más puro. En la central obrera siempre esperan el llamado a negociar en un año electoral y así saber qué candidato le ofrece mejores lugares en sus listas. Aunque algo tienen en claro. Para la CGT, Cristina y Alberto “ya fueron”.

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