El resultado de la autopsia de la nena de cuatro años que llegó muerta a un centro de salud de Yacuiba, confirmó lo que hasta hace unas horas era solo una sospecha estremecedora: se trató de un caso de extrema violencia.
El informe forense determinó que la causa de muerte fue una anoxia encefálica provocada por asfixia mecánica, producto de la compresión en el pecho y el abdomen. No fue lo único: los especialistas detectaron múltiples lesiones en el cuerpo, compatibles con episodios de violencia anteriores.
Con estos datos, los peritos concluyeron que la víctima sufrió una muerte de carácter homicida y advirtieron que los signos de maltrato podrían haberse extendido durante semanas o incluso meses.
El padre se suicidó en la guardia
De acuerdo con las primeras versiones, la nena habría sido golpeada en la localidad salteña de Salvador Mazza, pero el padre la llevó al Centro de Salud de Pocitos, en Bolivia.
Cuando los médicos confirmaron que la menor estaba muerta, el presunto agresor sacó un arma de fuego y se disparó en la cabeza frente a los médicos y las personas que estaban en el lugar.
Con el correr de las horas, la autopsia del hombre confirmó que murió por un traumatismo de cráneo severo tras el disparo, y se estableció que se trató de un suicidio.
El entorno de la víctima, en la mira
Ahora, la investigación quedó en manos del Ministerio Público de Bolivia, que intenta reconstruir las horas previas al crimen y el contexto en el que vivía la nena.
También buscan determinar si hubo otras personas involucradas o si existían antecedentes de denuncias.






