Lo ocurrido anoche en Fortín Dragones, sobre Ruta 81 (departamento San Martín), es un hecho grave que no puede ni debe justificarse.
Según se denunció, más de 30 personas habrían atacado violentamente a una mujer, Diana Ferreyra, en un contexto vinculado a un intento de desalojo. El hecho también tendría un trasfondo de discriminación por su condición de mujer indígena.
Más allá de cualquier conflicto o diferencia, nada justifica la violencia, el maltrato ni la humillación hacia una persona, y mucho menos en una situación tan desigual: muchos contra una.
La madre de la víctima, Marta Herrera, solicita el acompañamiento y la difusión de lo sucedido para que este hecho no quede en silencio y se investigue lo ocurrido.
Como sociedad, no podemos naturalizar estas situaciones. La violencia nunca puede ser el camino.







