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Golpe al crimen en Orán: la Justicia envió al penal al delincuente que atacó con un arma blanca a menores y a una mujer

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Armado con un cuchillo de 15 centímetros, Alan Miguel Ramírez desató un raid delictivo contra ciclistas y motociclistas. Vecinos indignados lo acorralaron, la Policía lo detuvo y la Justicia lo envió directo al penal.

El frío de un filo metálico rozando la garganta y el pánico contenido en la oscuridad. Durante la jornada del pasado 19 de abril, las calles de la ciudad de Orán se convirtieron en el escenario de una cacería descontrolada encabezada por un delincuente armado que, en cuestión de minutos, intentó sembrar el terror atacando a adolescentes y a una madre con su pequeña hija.

Sin embargo, la furia de los propios vecinos terminó por cortarle el paso. En una audiencia flexible y multipropósito fijada por la Oficina de Gestión Judicial (OfiJu), el juez Francisco Oyarzú condenó a Alan Miguel Ramírez a la pena de 3 años y 6 meses de prisión de ejecución efectiva tras confesarse culpable del delito de tentativa de robo calificado por el uso de arma (tres hechos).

Raid de terror: el itinerario de la violencia

La reconstrucción de los hechos presentada por el auxiliar fiscal Rodrigo Guerra —bajo directivas de la fiscal penal 1 de Orán, Daniela Murúa— dio cuenta de una seguidilla criminal voraz e incesante:

Ataque a los ciclistas: Ramírez, acompañado por un cómplice que logró darse a la fuga, interceptó a tres adolescentes que circulaban en bicicleta. Empuñando un arma blanca, intentó arrebatarles uno de los rodados. Los jóvenes se resistieron bravamente y le impactaron un piedrazo en el cuerpo, forzando la huida momentánea del ladrón.

Acorraló a una madre: Lejos de replegarse, minutos después acorralaron a una mujer que caminaba junto a su hija menor empujando una motocicleta. Blandiendo el cuchillo, Ramírez le exigió la entrega de la moto y de su celular. Los gritos de auxilio alertaron a los frentistas, cuya inmediata intervención frustró el asalto.

Furia vecinal y la caída del agresor

La impunidad del delincuente encontró su fin definitivo en la intersección de las calles Alvarado y Adrián Cornejo. Tras un tercer intento de robo perpetrado esa misma noche, un grupo de vecinos indignados por la ola de violencia lo persiguió, lo acorraló y lo redujo a golpes sobre la vereda hasta la llegada de las patrullas.

Efectivos de la Policía de la Provincia concretaron la detención formal y secuestraron la evidencia clave del caso: un cuchillo plegable con una hoja de aproximadamente 15 centímetros de largo, la misma arma con la que minutos antes había amenazado la vida de cuatro personas inocentes. Ramírez fue conducido tras las rejas, donde deberá cumplir de forma efectiva su condena en el penal.