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El baúl de la impunidad: llevaban un ternero faenado en el auto, escaparon de la policía y terminaron condenados

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Un trabajador rural de 41 años admitió haber robado el animal de 100 kilos cerca de El Tunal. Deberá pagar $720 mil al ganadero afectado para no ir a la cárcel.

La polvareda de la ex Ruta Nacional 16 y el rugido de un motor acelerando a fondo delataron una maniobra clandestina. Lo que parecía un viaje cotidiano por los caminos rurales cercanos al embalse El Tunal ocultaba un botín sangriento: en el interior de un vehículo yacía el cuerpo inerte de un ternero de 100 kilos, listo para ser faenado. El caso llegó a su fin en los tribunales con una condena por abigeato y un resarcimiento económico.

La sentencia fue dictada por el juez de Garantías de Metán, Mario Dilascio, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado donde el acusado, de 41 años, reconoció plenamente su culpabilidad. Se le impuso una pena de dos años de prisión de ejecución condicional, condicionada a estrictas reglas de conducta y al pago inmediato de 720 mil pesos al propietario del ganado en concepto de reparación del daño.

Maniobra evasiva y persecución en la ruta

El procedimiento que destapó el delito ocurrió en la tarde del pasado 20 de junio de 2026. Una patrulla de la Policía de Salta realizaba recorridos de prevención en el camino hacia el embalse El Tunal cuando divisó un automóvil que avanzaba en sentido contrario.

Al notar el coche patrulla, el conductor entró en pánico: realizó una maniobra evasiva, pisó el acelerador e intentó darse a la fuga desesperadamente. La reacción policial fue inmediata y, tras una persecución de unos cien metros, los efectivos lograron cruzarse en el camino e interceptar el rodado.

El macabro hallazgo en el habitáculo

Al acorralar el vehículo, los uniformados procedieron a la requisa e inspección del interior. La escena fue contundente: en el habitáculo transportaban un ternero de pelaje castaño, de unos 100 kilos, ya sin vida y preparado para ser faenado de manera clandestina.

Los ocupantes, dos peones rurales de la zona de 41 y 46 años, no pudieron presentar ningún documento que acreditara la procedencia ni la propiedad legal del animal, el cual carecía de marcas o señales visibles en ese momento.

Cierre de la investigación y fallo judicial

Horas más tarde, la denuncia de un productor ganadero de la región —a quien le habían sustraído un vacuno de idénticas características— terminó de cerrar el círculo delictivo.

Durante la audiencia flexible y multipropósito, el damnificado dio su conformidad al acuerdo de reparación económica ofrecido por el imputado. Asimismo, en el mismo dictamen judicial, el juez dispuso el sobreseimiento definitivo del segundo sospechoso, de 46 años, ordenando su inmediata libertad al no comprobarse su participación penal en el robo.