El sueño de triunfar en el fútbol argentino terminó en una tragedia rodeada de oscuras interrogantes. Francisco Daniel Cazasola, un joven de 20 años oriundo del barrio 9 de Julio en Aguaray, Salta, emprendió viaje a Buenos Aires con la ilusión de probarse en un club de fútbol. Sin embargo, su destino tomó un giro fatal el pasado 10 de agosto.
Según los registros oficiales, el joven fue aprehendido en una feria tras el presunto hurto de un teléfono celular y posterior traslado a la Alcaidía de Campana, celda donde horas más tarde se certificaría su deceso.
Las dos versiones: ahorcamiento oficial frente a heridas de arma blanca
La hipótesis oficial: El informe preliminar de autopsia remitido por las autoridades judiciales sostiene que la causa de muerte responde a un suicidio por ahorcamiento dentro del recinto de detención.
La denuncia familiar: Al recibir los restos en su tierra natal, los familiares rechazaron de plano el dictamen oficial. “Mi hermano no tiene marcas en el cuello, tiene varias puñaladas en el cuerpo”, aseveró contundentemente una de las hermanas del joven tras examinar el cuerpo.
Inconsistencias e irregularidades: La querella familiar apunta a marcadas contradicciones en los registros horarios sobre la hora exacta del fallecimiento e inconsistencias en el acta de procedimiento de la custodia policial.
En medio del duelo, la madre del joven confirmó que la familia se trasladará a la provincia de Buenos Aires para formalizar la denuncia e impulsar una investigación penal exhaustiva sobre el accionar de los efectivos a cargo de la Alcaidía de Campana: “Queremos justicia por mi hijo, esto no puede quedar así. Él tenía toda una vida por delante”.







