Una decisión drástica y de carácter urgente sacude al transporte automotor de pasajeros. La Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT), mediante su Gerencia Jurídica, resolvió aplicar la suspensión preventiva de la autorización operativa a la empresa Nueva Alianza, sacando sus unidades de circulación de forma inmediata.
La medida oficial se desencadenó tras una serie de episodios críticos: dos colectivos de la flota sufrieron fallas mecánicas de extrema gravedad que pusieron en directo peligro la vida de los pasajeros.
El alcance de la sanción y la intimación judicial
Frente a la gravedad de los hechos y en resguardo del interés público, el organismo regulador puso en marcha un abordaje en dos frentes:
Interrupción preventiva de la concesión para prestar el servicio público de transporte de pasajeros. Apertura formal de un expediente por presunta infracción a las disposiciones marco de la Ley N.º 7.126.
Se intimó a Nueva Alianza a presentar su defensa formal en un plazo perentorio de cinco (5) días hábiles administrativos a partir de la notificación y en el mismo lapso, la prestataria deberá acreditar la constancia actualizada de la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) y presentar un informe técnico-mecánico exhaustivo de la totalidad de sus unidades.

Tanto la suspensión preventiva como el proceso disciplinario se ejecutan bajo el amparo estricto de las facultades de control y fiscalización que la ley le otorga a la AMT. El objetivo central de la intervención es drástico pero indispensable: erradicar cualquier riesgo operativo e imponer condiciones reales de seguridad y calidad antes de que las unidades vuelvan a transportar usuarios.



