Alejandro Stoessel fue durante quince años el representante de su hija. Luego de que se terminara ese vínculo contractual, la cantante de 29 años solicitó una auditoría para conocer los pormenores de esa gestión. Según el relevamiento, su padre quedó como único beneficiario de las ganancias de la artista
Alejandro Stoessel es el padre de Tini. Pero hace tres meses ya no es más su representante. El vínculo contractual culminó tras quince años de representación. Durante ese plazo, el director, realizador y guionista fue el encargado de negociar y firmar los compromisos en nombre de la artista o como representante de varias empresas argentinas y extranjeras de las que es socio único o principal.

La estructura contable, jurídica y societaria de la carrera de Tini estuvo siempre a cargo de Alejandro Stoessel, según la auditoría
Cuando la alianza terminó, Tini solicitó una auditoría para evaluar el comportamiento de la sociedad. La auditoría reveló que, actualmente, todos los derechos económicos de su carrera artística y los derivados de su imagen pertenecen a sociedades de las cuales no es propietaria, ni siquiera parcialmente. Tini no tiene voz ni voto sobre el patrimonio que construyó en su carrera.
La joven de 29 años facturó, de manera esporádica y por pedido de su padre, por prestación de servicios artísticos. En 2025, esos números, según la información que expuso la auditoría, son ilógicos en comparación a los ingresos de las compañías que firmaron los acuerdos. Sólo Alejandro Stoessel puede recibir utilidades de las sociedades que canalizan los ingresos por el trabajo artístico de su hija.

La inspección y verificación que instó a realizar con el propósito de recuperar el patrimonio generado por sus actividades artísticas y comerciales demostraron que no existen contratos firmados que le garanticen una participación en las ganancias que pueda generar en los próximos años, ni tiene potestad sobre otros frutos derivados de su trabajo, como por ejemplo los álbumes musicales comprometidos para el corto plazo. De esas conclusiones, se arroja que no puede cobrar, a título personal, nada. Carece de acceso a sus cuentas y no tiene participación accionaria. La totalidad de los ingresos pasados y futuros del contrato discográfico fueron y serán cobrados por una sociedad de la que no tiene ningún control.
La auditoría también sirvió para constatar que el armado de la estructura contable, jurídica y societaria de su carrera siempre estuvo a cargo de Alejandro Stoessel, quien, hasta el momento, tomó de manera exclusiva todas las decisiones referidas al dinero. En algunos casos, y por pedido de las propias empresas contratantes, ella firmó que aceptaba la intervención de esas empresas. Lo hizo sin conocer en detalle su alcance y por confianza en sus interlocutores. Pero nunca les cedió sus derechos, ni los de su imagen ni los comerciales.



