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Murió Felipa Romero, la abuela que había sido encontrada en condiciones extremas de abandono en Tartagal

Tenía 79 años y llevaba seis días internada en el Hospital Juan Domingo Perón. Su caso había conmovido a toda la comunidad y ahora vuelve a poner bajo la lupa la respuesta del Estado frente a los adultos mayores en situación de extrema vulnerabilidad.

La historia de Felipa Venicia Romero terminó anoche en una habitación del Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal. La mujer, de 79 años, murió cerca de las 22, después de permanecer seis días internada tras haber sido encontrada en condiciones de extrema vulnerabilidad en su vivienda de Villa Saavedra.

El caso había tomado estado público durante la semana pasada y provocado una fuerte conmoción en Tartagal. Felipa había sido encontrada en su domicilio, ubicado en la esquina de Congreso y Castelli, en un cuadro que generó preocupación entre vecinos y motivó la intervención de organismos estatales y de la Justicia.

Tras conocerse su situación, se dispusieron medidas para que la mujer pudiera ser trasladada al hospital y recibir atención médica. Allí permaneció internada durante los últimos seis días, bajo seguimiento de los profesionales de salud, hasta que finalmente se confirmó su fallecimiento.

Una muerte que deja preguntas

La muerte de Felipa no sólo provoca dolor: también vuelve a poner en discusión cómo funcionan los mecanismos de asistencia, protección y seguimiento de los adultos mayores que viven en condiciones de vulnerabilidad.

En las últimas horas surgió además un dato que profundiza los interrogantes. Según publicaciones periodísticas locales, el Municipio de Tartagal habría tenido conocimiento de la situación de Felipa desde julio, e incluso se señala que el intendente Franco Hernández Berni habría sido informado sobre las condiciones en las que se encontraba la mujer. Esa versión no aparece, hasta el momento, acompañada por una explicación oficial que permita establecer qué medidas se adoptaron desde entonces.

La pregunta que queda instalada es inevitable: si la situación era conocida con anterioridad, ¿por qué la intervención efectiva se produjo cuando el estado de la mujer ya era crítico?

Por ahora, no se informaron oficialmente detalles sobre el velatorio ni la despedida de sus restos.

La historia de Felipa Romero termina así con una noticia dolorosa, pero también con un reclamo que trasciende su caso particular: que ningún adulto mayor que atraviese una situación de abandono quede invisible ante quienes tienen la responsabilidad institucional de asistirlo y protegerlo.

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