Durante la Misa Estacional del Milagro, el arzobispo de Salta se dirigió especialmente a la vicepresidenta de la Nación y puso el foco en la responsabilidad de los legisladores, las leyes y la defensa del bien común. “A usted le toca dirigir y no es fácil”, le dijo a Victoria Villarruel.
La celebración central del Milagro 2026 tuvo este martes un momento que excedió el marco estrictamente religioso. Antes de finalizar la Misa Estacional, frente a la Catedral Basílica de Salta y ante una multitud de fieles, monseñor Mario Antonio Cargnello dirigió un mensaje especial a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, quien participó de la ceremonia.
Con un tono reflexivo, pero con definiciones que rápidamente adquirieron una lectura política, el arzobispo puso en el centro de su mensaje el papel del Poder Legislativo, la responsabilidad de quienes sancionan las leyes y la necesidad de que las decisiones institucionales estén orientadas al bien común.

El mensaje llegó en una jornada de enorme relevancia para Salta y con una presencia política nacional en primera fila.
El mensaje de Cargnello sobre los legisladores
Para introducir su reflexión, Cargnello recurrió a una referencia histórica. Recordó los mensajes pronunciados por el papa Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial y, particularmente, su planteo sobre la democracia y el protagonismo del Poder Legislativo.
“El papa Pío XII se dirigía al mundo a través de los radiomensajes. En el radiomensaje de Navidad del 43 dio un mensaje sobre la democracia”, señaló el arzobispo, al citar el texto denominado “Humanidad y benignidad”.
A partir de esa referencia, Cargnello trazó una línea directa hacia la responsabilidad de los representantes elegidos por la sociedad.
“No deja de ser verdad que los legisladores marcan la cultura de un pueblo y que las leyes que buscan el bien común humanizan”, sostuvo.
Pero inmediatamente planteó el reverso de esa afirmación: “Las leyes que no buscan el bien común, sino que buscan otros intereses, y no promueven desde la concepción del vientre de la madre hasta el último aliento, deshumanizan y se convierten en inicuas”.
Las palabras del arzobispo instalaron así una reflexión sobre el contenido y las consecuencias de las decisiones legislativas, en un momento en que el Congreso ocupa un lugar central en el escenario político argentino.
“No le tengan miedo a Dios”
Cargnello profundizó luego su planteo y marcó cuál, desde su perspectiva, debe ser el vínculo entre las convicciones religiosas y las instituciones democráticas.
“No le tengan miedo a Dios”, afirmó ante los presentes.
Y aclaró que su planteo no supone una pretensión de establecer un gobierno religioso: “No queremos un régimen teocrático, pero sí queremos un régimen que respete la verdad de la persona y que respete el bien común de nuestro pueblo”.
La definición fue uno de los momentos más fuertes de su intervención y quedó planteada como una exhortación dirigida a quienes tienen responsabilidades en la conducción del Estado.
El mensaje directo a Villarruel
Luego, Cargnello dirigió explícitamente sus palabras a la vicepresidenta, quien además tiene a su cargo la conducción del Senado de la Nación.
“Y a usted le toca dirigir y no es fácil”, le manifestó.
Inmediatamente después, destacó la importancia de acompañar esa tarea desde la oración: “Por eso creo que tenemos que rezar por usted, y el pueblo lo ha hecho”.
El mensaje generó especial atención porque fue pronunciado públicamente durante la principal celebración religiosa del calendario salteño y estuvo dirigido a una de las máximas autoridades institucionales del país.
Más allá de cualquier interpretación política, Cargnello centró su intervención en la responsabilidad de quienes ocupan cargos legislativos, el sentido de las leyes, el bien común y el respeto por la dignidad humana.
Una celebración con presencia nacional
La Misa Estacional del Milagro contó también con la presencia del nuncio apostólico en Argentina, Michael Wallace Banach, quien previamente había transmitido a los fieles un mensaje de cercanía del papa León XIV.
De este modo, la jornada central del Milagro no solo reunió a miles de salteños alrededor de los Santos Patronos, sino que también tuvo una fuerte presencia institucional y política.
Y en ese escenario, el mensaje de Cargnello a Villarruel quedó como una de las escenas más destacadas de la celebración: una reflexión religiosa que puso bajo la lupa la responsabilidad del poder político y que, frente a la vicepresidenta, llamó a quienes gobiernan y legislan a no perder de vista el bien común.



