La Municipalidad ejecutó obras para mejorar la seguridad, la accesibilidad y las condiciones de trabajo de los puesteros floristas en uno de los sectores tradicionales del área histórica. Quienes desarrollan allí su actividad desde hace décadas destacaron los cambios y el impacto positivo de la renovación.
Un espacio ligado a la historia cotidiana de Salta comenzó a mostrar una nueva imagen tras una serie de obras impulsadas por la Municipalidad para recuperar integralmente el sector donde trabajan los puesteros floristas.
La intervención apunta a mejorar las condiciones edilicias y funcionales del lugar, con trabajos destinados a reforzar la seguridad, facilitar la accesibilidad y ordenar el espacio. La iniciativa busca preservar una actividad tradicional que forma parte del paisaje urbano y de la identidad comercial de la ciudad.
La renovación también procura mejorar la imagen de este punto estratégico del área histórica, donde generaciones de trabajadores sostuvieron un oficio que combina esfuerzo, dedicación y tradición familiar.
Dos historias de trabajo que atraviesan generaciones
Entre quienes celebraron las mejoras está Andrea Guantay, florista que lleva dos décadas trabajando junto a su suegra. Al recordar su trayectoria, destacó los altibajos propios de la actividad, pero también la posibilidad de sostener el trabajo a lo largo de los años.

“Trabajo hace 20 años junto a mi suegra y, como casi todo rubro, tiene altibajos, pero gracias a Dios siempre con trabajo. Estoy muy contenta por las obras, quedaron hermosas”, expresó.
Su testimonio refleja el vínculo cotidiano de los puesteros con un espacio que, además de ser su lugar de trabajo, forma parte de su historia personal y familiar.
Gladys Calderón, por su parte, lleva más de 30 años vinculada a la venta de flores. Su relación con el oficio comenzó cuando era chica y, con el paso del tiempo, se convirtió en una tradición que hoy valora con especial afecto.
“En mi caso trabajo hace más de 30 años, desde chiquita; así que es como una herencia, me encanta trabajar aquí y ver esta obra que nos alegra la vida y nos da más ganas para seguir trabajando”, manifestó.
Obras para preservar una tradición
La recuperación del sector busca compatibilizar la conservación de una actividad histórica con mejores condiciones para quienes trabajan diariamente en el lugar y para las personas que se acercan a comprar flores.
Con las mejoras edilicias, funcionales y de accesibilidad, el municipio apunta a contar con un espacio más seguro, ordenado y práctico, sin perder el carácter tradicional que distingue a los puestos floristas.
Para quienes llevan décadas detrás del mostrador, la renovación representa mucho más que una mejora material: es una oportunidad para continuar con su actividad en un entorno renovado y transmitir un oficio que, en muchos casos, pasa de una generación a otra.



