La Cámara de Comercio advirtió que la caída del consumo, los impuestos y los altos costos ponen en jaque a los negocios. Las ventas por el Día de la Madre apenas igualaron o superaron levemente las del año pasado, con un ticket promedio de $63.000.
El comercio salteño atraviesa un escenario de fuerte presión económica, marcado por la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para sostener los gastos. El presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Gustavo Herrera, advirtió que la situación ya se refleja en el cierre de establecimientos y en las ventas por debajo de las expectativas durante fechas clave.
Según señaló, la entidad tiene registros similares a los datos que mencionan alrededor de 1.000 comercios cerrados en Salta Capital durante los últimos tres años, aunque remarcó la complejidad de precisar la cifra.
Herrera apuntó contra la caída del consumo, la carga impositiva y los costos de salarios, servicios y cargas sociales, factores que —según explicó— comprometen la continuidad de los negocios formales.
Día de la Madre: ventas por debajo de lo esperado
El panorama también se reflejó en las ventas por el Día de la Madre. De acuerdo con el relevamiento de la Cámara, el movimiento comercial fue similar o apenas superior al del año pasado, pero insuficiente para cumplir las expectativas del sector.
El ticket promedio rondó los $63.000, según el relevamiento nacional de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Herrera consideró que el monto fue bajo para una fecha de estas características y señaló que no identificó rubros claramente beneficiados.
Entre los sectores más afectados mencionó indumentaria, calzado y perfumería, mientras que describió una tendencia similar en otras fechas comerciales, como el Día del Padre y el Día del Niño.
Créditos frente a la falta de consumo
Herrera valoró las herramientas de financiamiento impulsadas a través de FOGASAL y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), aunque advirtió que los préstamos no alcanzan para revertir la crisis si los consumidores no recuperan su capacidad de compra.
También cuestionó la competencia que representa la informalidad para los comercios que cumplen con sus obligaciones tributarias.
De cara a los próximos meses, las expectativas están puestas en las ventas de Navidad y Año Nuevo, cuando el cobro del aguinaldo podría impulsar el consumo. Sin embargo, el sector advierte que la recuperación dependerá de una mejora real en el poder adquisitivo y de la posibilidad de sostener los costos de funcionamiento.



